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Metta World Peace confiado en los Lakers, habló sobre un posible 73-9 y quizás sea tan imposible como innecesario.



Metta World Peace da la imagen de ser una persona verborrágica, y sus frases ante los micrófonos parecen ser poco meditadas y a veces hasta inoportunas.

Sin embargo, el alero de Los Ángeles Lakers es un gran conocedor del deporte y sus palabras, luego de superar el shock inicial, son dignas de reflexión.

El martes el jugador habló en el programa radial Max & Marcellus de 710 ESPN y al ser preguntado por una posible ausencia del centro Dwight Howard respondió de la siguiente forma:
"Definitivamente queremos vencer el récord de los [Chicago] Bulls y terminar 73-9, eso es algo que quiero hacer", aseguró. "No importa quién esté ahí afuera en el comienzo de la temporada igual deberemos buscarlo. Es tan simple como eso".

Al ser preguntado si quebrar uno de las marcas más míticas del deporte norteamericano está en su mente, el jugador dijo:
"Sin dudas", remató. "Debes tratar de romper records antes de dejar la Tierra. Hay que intentar hacer grandes cosas y entonces es definitivamente una meta. Con Dwight Howard, Steve Nash, Kobe Bryant, Pau Gasol y conmigo, además de [Antawn] Jamison y las demás grandes adquisiciones es algo que es posible".

¿Será realmente posible alcanzar, superar o al menos llegar al final de la temporada con chances de conseguirlo? Parece una misión difícil, casi imposible.

LA HISTORIA

Los Bulls consiguieron la friolera de 72 halagos en la temporada 1995-1996. Eso sucedió en la primera temporada completa de Michael Jordan luego de su periodo sabático en el que se dedicó al beisbol.
El escolta sin dudas volvió con el hambre de gloria renovado y promedió por encima de los 30 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias.

Su ladero, y quien lideró al equipo hasta que Jordan recuperó el ritmo de juego, fue un Scottie Pippen que todavía se encontraba en la cima de sus talentos.

La diferencia entre ambos conjuntos, y que dificultará la hazaña, recae en los otros integrantes, el entrenador, la química del camerino y la fortaleza de los rivales.

LOS ACTORES DE REPARTO

Las piezas complementarias del equipo eran quizás menos talentosas que las que rodearán a Bryant esta temporada. Luc Longley, Dennis Rodman, Ron Harper y Toni Kukoc no hubieran sido capaces de ser la primera opción en otro conjunto pero se amoldaban de una manera casi perfecta a los líderes del plantel.
Los Lakers de la temporada venidera sin dudas cuentan con más pirotecnia en ofensiva, además de un armador tradicional como Nash y un especialista en el poste bajo de la talla de Gasol.

Sin embargo, los laguneros deberán afrontar un periodo de aclimatación que los toros no tuvieron que sufrir. El 40 por ciento de su alineación titular será completamente nueva, al igual que gran parte de los jugadores que saltarán desde la banca.

Por otra parte, en Chicago se descontaba que Jordan llevaría nuevamente el balón en sus manos, y aunque la filosofía inicial sería mantener a Kobe como el armador de facto, el canadiense Nash tiene cualidades más naturales para distribuir en ofensiva y dirigir la orquesta. Esto producirá un cambio brusco en el escolta oriundo de Filadelfia, ya que tendrá que acostumbrarse a moverse y escaparse de los marcajes sin tener la posesión del esférico.

La dirección del equipo también marca una diferencia gigantesca. A pesar de que Mike Brown es un entrenador joven y en ascenso, es imposible compararlo con un Phil Jackson que para muchos es el mejor de la historia. Además, Jackson llevaba seis campañas completas al volante de la franquicia, mientras que el ex dirigente de los Cleveland Cavaliers afrontará solo su segundo año.

Lo que empeora las cosas para Brown y los suyos es que acaba de renovar a su grupo de asistentes. Steve Clifford, Bernie Bickerstaff y Eddie Jordan reemplazarán a Ettore Messina y Quin Snyder, quienes partieron al CSKA Moscú de Rusia. Jordan, además, implementará conceptos de la ofensiva Princeton a un equipo que todavía intenta dejar atrás el famoso 'triángulo' del Zen Master.

Como se puede observar, la cantidad de cambios que los angelinos deberán afrontar harán virtualmente imposible conseguir una química de equipo que se refleje en el campo de una forma que los haga imbatibles en casi el 90 por ciento de sus juegos.

LA COMPETENCIA

A diferencia de la década de los 90s, la NBA se encuentra en una fase donde los mejores jugadores se han concentrado en un puñado de equipos. El hecho de que haya tantos equipos de nivel mediocre y poco competitivo ayuda a la causa de acumular victorias a mansalva, pero solo hasta un punto máximo que se encuentra por debajo de las 73 victorias.

Esta temporada los Lakers deberán enfrentar, como siempre, a los Boston Celtics, Miami Heat, New York Knicks, Chicago Bulls e Indiana Pacers en dos ocasiones. Las probabilidades de barrer esas cinco series son casi nulas, ya que algunos de estos juegos se darán en la segunda noche de partidos consecutivos, algo que será una suerte de talón de Aquiles para los californianos.

En el Oeste, se cruzarán con Oklahoma City Thunder en cuatro turnos, con los San Antonio Spurs en tres y con sus vecinos los Clippers en otras cuatro oportunidades. Nuevamente, el talento de dichos planteles hará muy complicado que no pierdan más de un juego contra estos rivales.

Suponiendo que ganen el 75 por ciento de sus juegos contra esos ocho rivales, eso significaría haber sufrido ya un quinteto de derrotas. Pasando en limpio, eso los obligaría a ganar 57 de sus restantes 61 partidos. Si se tiene en cuenta que hay rivales con estilos desfavorables a los angelinos (Denver Nuggets) y recintos hostiles (Portland TrailBlazers), las cuentas se ponen cada vez más ajustadas.
Los Lakers, por cierto, disputarán la mayor cantidad de back-to-backs, jugando dos noches consecutivas en 16 ocasiones (al igual que los Dallas Mavericks). Esto hará que Brown lo piense dos veces en la segunda velada antes de darle más de 30 minutos de juego a treintañeros como World Peace, Bryant, Gasol y sobre todo Nash.

EL VERDADERO OBJETIVO

Las palabras de World Peace son sabias en cuanto a que hay que buscar superarse internamente y los hitos de los demás para poder dejar una marca y ser recordado para la posteridad. Sin embargo, la razón principal por la que aquel equipo de Chicago es venerado es porque terminaron la campaña levantando el trofeo Larry O'Brien. Eso además fue el principio del segundo tricampeonato de los de Jackson en la ciudad del viento.

Sin embargo, el objetivo principal de todos es el ansiado anillo. Nash todavía no posee uno y se puede decir que le quedan pocas balas en la cartuchera para conseguirlo. Howard también encarará su novena temporada y, al igual que a LeBron James (previo a esta primavera) y Carmelo Anthony se le empieza a criticar por sus vitrinas vacías.

A Bryant, como todo el mundo sabe, otro campeonato le permitiría alcanzar a Jordan, y sumar otra razón en la eterna discusión sobre quien fue el mejor de la historia. Esa será su mayor motivación, y si debe sacar el pie del acelerador en partidos insignificantes para asegurarse de estar en plenitud en mayo, seguramente lo hará sin tapujos.

Con el talento que poseen, los Lakers rondarán las 60 victorias y tendrán grandes chances de asegurarse la ventaja de definir de local en cada serie, probablemente incluyendo las finales. Esto debería ser su primer objetivo, y una vez que lo logren sería jugar con fuego forzar la máquina por una meta que, a pesar de su valor, no es está a la altura de su rica historia.


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