A menos de un mes de la apertura del campamento de entrenamiento, Los Ángeles Lakers disfrutan de una nómina consolidada y equilibrada, con talento en todas las posiciones y una modesta pero suficiente cantidad de juventud y atletismo en lugares clave.
Los angelinos cuentan con calidad y cantidad en los puestos de base y escolta, sobre todo luego de los arribos de Steve Nash, Chris Duhon y Jodie Meeks. Este último aportará puntería desde el banco y se convertirá en el reemplazante natural de Kobe Bryant, algo que el plantel de la temporada pasada no poseía.
El puesto de alero también está bien cubierto, ya que se espera un renacimiento de un motivado Metta World Peace, además del natural desarrollo del joven Devin Ebanks, quien afrontará su tercera temporada y buscará consolidar muchos de los flashes que mostró en las oportunidades en las que le dieron minutos en la 2011-2012.
El enigmático Earl Clark, proveniente de Orlando Magic, seguramente dará pelea ya que los californianos son su tercer equipo en igual cantidad de campañas. Además, el oriundo de Nueva Jersey tiene el aliciente de luchar por su próximo contrato, ya que será agente libre sin restricciones a final de temporada.
Donde haría falta un refuerzo más, que le daría el toque maestro, sería en la zona pintada. Esto puede sonar ambicioso y hasta vanidoso a primera vista, ya que los laguneros cuentan con la que es probablemente la mejor dupla de internos de toda la NBA. Dwight Howard es considerado por la mayoría como el mejor centro de la liga y Pau Gasol se encuentra entre los delanteros más talentosos y consagrados.
Quienes redondean el existente cuarteto son el atlético Jordan Hill y el veterano Antawn Jamison. Estos dos dan alternativas diferentes a Mike Brown, ya que el producto de la Universidad de Arizona es especialista en el rebote y los tapones, mientras que el jugador proveniente de los Cleveland Cavaliers tiene una orientación más perimetral y puede aportar goleo en cantidades (promedia 19.5 puntos en casi un millar de encuentros disputados).
La necesidad de un quinto hombre grande es también en parte justificada por el hecho de que un seguro de vida nunca está de más. Pese a que se especula que Howard estará totalmente recuperado para la apertura contra los Dallas Mavericks el 30 de octubre, las lesiones de espalda pueden ser traicioneras.
Además, ni Brown ni la cúpula ejecutiva arriesgarían una recaída, y la posibilidad de que sus minutos sean monitoreados durante el año no sería descabellada. Después de todo, conseguir el mejor récord de la temporada regular no es garantía de nada.
Con Gasol y Jamison más cómodos alejados del canasto y con Hill aún por demostrar que puede ser la bandera de la retaguardia de un equipo con aspiraciones de campeonato por tramos extendidos, un interno veterano de demarcación defensiva sería la solución a cualquier eventual problema con el que pudieran encontrarse.
Es por esto que el nombre de Kenyon Martin suena fuerte en conexión con la playera púrpura y dorada, pese a que nadie en la organización haya reconocido haber tenido contacto con el jugador. Vale recordar que el delantero viene de ser partícipe de los playoffs con Los Angeles Clippers y que sus proezas defensivas ante anotadores como Rudy Gay fueron lo que permitieron a la tropa de Vinny Del Negro dar la sorpresa y avanzar hasta la segunda ronda de la postemporada.
El canadiense Robert Sacre, escogido en la segunda ronda desde la Universidad de Gonzaga, es otro que tiene chances de ganarse un lugar, aunque difícilmente vea acción en el Staples Center. De apoderarse de unos de los cupos, la temporada del centro será probablemente disputada con los Los Angeles D-Fenders (franquicia filial que disputa la Liga de Desarrollo de la NBA) para mantener el ritmo y aprender los sistemas utilizados por Brown.
Otra cara nueva será el gigante húngaro Greg Somogyi, recientemente graduado de la Universidad de California en Santa Bárbara. El centro recibió una invitación al campamento y intentará hacer valer su estatura (siete pies y tres pulgadas). Debido a que nunca promedió 15 minutos de acción en su carrera colegial en una conferencia débil, sus chances son efímeras.
Otros nombres interesantes, y que podrían firmar por el salario mínimo para resucitar sus carreras en la liga son los de Darko Milicic y Chris Andersen. Ambos traerían un poco de equipaje negativo en cuanto a potencial desperdiciado y algunos incidentes fuera de la tarima, pero llegarían con expectativas bajas y un rol terciario y definido.
Un refuerzo de esas características le daría aún más balance y profundidad a un roster que, sin él, igual invoca miedo en cada rincón de la NBA.
ESPNDeportesLosAngeles
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