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Los Clippers confían en ser contendientes este año con su actual equipo, pero la salud de sus jugadores podría ser la clave.



A pesar de completar una temporada exitosa que los vio llegar hasta la segunda ronda de los playoffs en la complicadísima Conferencia Oeste, muchos en el camerino de Los Angeles Clippers se quedaron con un mal sabor en la boca, lamentándose por lo que hubiera sucedido si las lesiones hubieran sido más bondadosas con ellos.

Los angelinos superaron las expectativas y rápidamente se convirtieron en una de las potencias de la liga, a pesar de conformar una plantilla virtualmente nueva y de no tener el beneficio de un campamento de entrenamientos completo para amoldarse a los cambios. Vinny Del Negro los hizo competitivos desde el gatillazo inicial, demoliendo a los Lakers en la pretemporada y arrancando con un record favorable y un estilo de juego vistoso, basado en la conducción del recientemente adquirido Chris Paul y el atletismo y entusiasmo de Blake Griffin.

LA AVERIADA 2011-2012
La campaña marchaba viento en popa pero el bichito de la lesiones los atacó y se convirtió en un obstáculo despiadado. El primer soldado en caer fue Chauncey Billups, quien se había convertido en el líder espiritual de los Clippers solo meses después de mostrarse disconforme con su estadía en Los Ángeles. El 7 de febrero se rompió el tendón de Aquiles y debió perderse el resto de la temporada.
Los angelinos en ese momento llevaban marca de 15-7 pero el golpe anímico les quitó envión en la lucha por asegurar una posición favorable en la postemporada. La tropa de Del Negro acabó en la quinta colocación y debió enfrentar a los Memphis Grizzlies sin la ventaja de localía.

En dicha serie, Caron Butler se fracturó la mano, y luego de anunciar que estaría fuera de cuatro a seis semanas, regresó unos días más tarde para ayudar a los suyos a avanzar a la siguiente fase. Allí sufrieron una barrida sin atenuantes a manos de los San Antonio Spurs, concluyendo su labor.
Paul batalló con problemas físicos durante todo el año, siempre dando la sensación que no se esforzaba al 100 por ciento para reservarse para las paradas difíciles de la postemporada.

En pleno receso, los Clippers recibieron la noticia de una nueva lesión de rodilla de Griffin, quien se preparaba para ser parte del equipo estadounidense en los Juegos Olímpicos de Londres. El delantero debió ser operado, y aunque su recuperación no le prevendrá de participar de la pretemporada con sus compañeros desde el comienzo, sí lo limitó en cuanto a preparación personal.

Vale recordar que Griffin dejó algunas cuentas pendientes en su desarrollo, tal como lo son su bajo porcentaje desde la línea de tiros libres, su irregular tiro de media distancia y su falta de movimientos efectivos en el poste bajo. Se esperaba que este fuera el verano en el que daría un salto de calidad en cuanto a mejoras basquetbolísticas, pero esto se retrasará por la cirugía.

CP3 tampoco se salvó de la catástrofe. Una lesión en el pulgar mientras jugaba con 'Team USA' lo llevó al quirófano tras conseguir la presea dorada. La operación, realizada el 21 de agosto, lo mantendrá fuera por ocho semanas. Esto significa que no podrá entrenarse con sus compañeros y que su regreso se proyecta para la apertura de la temporada, a fines de octubre.

Billups dedicó sus vacaciones a ponerse a punto pero no se espera que regrese a la tarima hasta mediados de noviembre como más temprano.

Para redondear el póker de complicaciones, el delantero Lamar Odom no juega profesionalmente desde principios de abril y necesitará un periodo de adaptación para volver a aclimatarse al ritmo de juego.

EL FUTURO
Si hay una luz al final del túnel para los Clippers es que siempre es preferible que las lesiones ocurran al comienzo de la temporada, cuando todavía queda mucho camino por andar y oportunidades para recuperarse y llegar en un nivel óptimo a mayo.

Las rodillas de Griffin siempre serán una fuente de preocupación pero el momento de su lesión no le hará perderse juegos y esto contribuirá a su preparación. Chris Paul podrá descansar físicamente de su trabajo veraniego en Gran Bretaña y eso le permitirá estar más fresco a lo largo de la temporada regular.
A Billups y Odom les darán el descanso adecuado y no los obligarán a ser protagonistas hasta que estén completamente listos para hacerlo.

Esta manera de encarar la temporada será beneficiosa para los Clippers, pues se enfocarán en minimizar el riesgo de lesiones que les puedan volver a arruinar la fiesta.

Estos ahora saben que lo que importa es estar enteros para los playoffs y el pasado reciente les dicta que si fueron peligrosos a media máquina, lo serán aún más en plenitud.

Probablemente se encuentren en la cuarta posición entrando a los playoffs, ya que la competencia que enfrentan será feroz, pero con las mismas probabilidades de llegar a la final que los Spurs, Lakers o Thunder. Y es que después de todo cuentan con el mejor armador de la liga, una fuerza de la naturaleza como Griffin, la mejor banca de la NBA, un grupo de confiables veteranos y ese hambre de gloria que les dará un dolor de cabeza a más de uno. Todos están advertidos.


Por Rodrigo Azurmendi - ESPNDeportesLosAngeles