Un texano intimidante, listo.
Ganador en siete ocasiones del mayor honor en su profesión, listo.
Un dominio que solo se puede explicar con trampas, listo.
Testimonios manchados por sus ex compañeros, listo.
Complejo de persecusión, listo.
Intento ridículo de regreso, listo.
¿Entonces, cuál es la razón por la que a Roger Clemens le tocan la canción tema de "Rudy" en sus presentaciones con los Sugar Land Skeeters mientras que a Lance Armstrong le tocan "Night on Bald Mountain" en su ciclo de noticias? ¿Cómo es que la gente está aplaudiendo a Strongarm y escondiéndolas por Armstrong? Sus sagas son bastante similares, aunque Clemens está siendo tentado por los bolsillo de un desesperado dueño de equipo de Grandes Ligas mientras Armstrong ni siquiera puede correr en la Maratón de Chicago para beneficiar una entidad caritativa.
Hay una ironía cierta y poética de que el Cohete logre su regreso con Sugar Land Skeeters.
Sugar Land es un pueblito ubicado a 25 millas al suroeste de Houston, pero además es el estado mental de los tipos que pasan por alto la ética, la lógica y la hipocresía, todo en nombre de una supuesta buena historia sobre un lanzador de 50 años que juega a las atrapadas con su hijo contra jugadores de la Liga del Atlántico (también conocida como la No Deseada).
Skeeters, adorable como la mascota en el uniforme, es el nombre corto para los mosquitos, insectos que transmiten enfermedades con sus narices de aguja. Así que si miran al nombre del equipo como una doble metáfora, Clemens ha logrado dos salidas sin anotaciones para los Insectos Sin Pistas.
Y ustedes dirán, ¿cuál es el daño en el hecho de que un anciano trate de echar para atrás el reloj? ¿Quiénes somos nosotros para tratar de acallar el alboroto creado por el lleno total el pasado viernes en el Constellation Field que incluyó a Toby Keith y al rapero de Houston Paul Wall? ¿Por qué no podemos maravillarnos por la efectividad que mostró Clemens? El asesor especial de los Skeeters Tal Smith lo hizo cuando dijo, "Su control, su repertorio y ciertamente su conocimiento del pitcheo y su perspicacia son lo suficientemente buenos como para lanzar en cualquier nivel, creo." (Oigan, Timo Pérez de los Long Island Ducks llegó a jugar en las Mayores hace cinco años.)
Porque Clemens está lanzando la integridad común en nuestros rostros, como si fuera el bate roto de Mike Piazza.
Miren, tanto Clemens como Armstrong tienen sus enemigos al estilo de Javert con el Departamento de Justicia y la USADA, resspectivamente. Pero eso no los convierte en Jean Valjean. De hecho, ellos no se detuvieron en solo un set de candelabros de plata. Ellos repetidamente utilizaron la sustancia que fuera para ganar un premio más o una camisa amarilla más -- lo siento, yo no tengo las pruebas positivas, pero si tengo cerebro.
Lo que no entiendo es el alboroto por la cobertura de Clemens. ¿Acaso ha sido perdonado porque su equipo legal lo libró del 'terrible' cargo de "mentirle al Congreso "? ¿Acaso vamos a seguir castigando a Armstrong porque hizo lo que nuestra cultura suele odiar más, que es rendirse?
Cualquiera que sea la razón para la desconexión, ahora tenemos este baile de dos pasos entre los Astros y el Cohete. El dueño, Jim Crane, dice que quizás lo ponga a lanzar contra un equipo no contendor.
Roger dice que preferiría lanzar contra un equipo contendor. (Típico de Roger.) Esto es mirar a los votantes del Salón de la Fama que sospechan que él pueda estar tratando de dilator su aparición en la boleta de Cooperstoswn por cinco años, y en esencia salirse de la tormenta por el uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Pero ni siquiera fuera ese el caso, una salida de Roger seguiría siendo un insulto: a la oficina del comisionado, quien está tratando de limpiar el deporte; a todos los lanzadores de la organización de los Astros quienes han estado trabajando por años para llegar a las mayores; y para el juego de béisbol, que no necesita un espectáculo mediático para distraerlo de las contiendas divisionales. (Si eso llega a suceder, espero que lo sometan a multiples pruebas de drogas antes del juego.)
Clemens mide 6 pies 4 pulgadas y luce como que pesa más de 250 libras, mientras que Armstrong mide 5 pies 10 pulgadas y pesa 160 libras, pero son básicamente la misma persona: un gran atleta que hizo trampa para ser aún más grande. Se engañaron a si mismo, y nos engañaron a nosotros, en multiples ocasiones.
Estoy tentado a decir: No nos van a engañar de nuevo. Excepto que estoy seguro que el Minute Maid Park se llenara de esquina a esquina.
Por Steve Wulf - ESPN
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