Ricky Rubio arranca hojas del calendario a la misma velocidad que cruza la cancha. No tiene freno. No entiende ni el baloncesto ni la vida con calma. Por eso, el base de El Masnou no cede al desaliento y se deja hasta la última gota de sudor en cada ejercicio que realiza en el gimnasio para recuperar su maltrecha rodilla.
Su espíritu y su optimismo han contagiado a todo el equipo de los Wolves que también tachan los días y recortan los plazos para que Ricky pueda volver a estar cuanto antes junto a sus compañeros. Una fecha que en el mes de marzo parecía muy lejana y que se fijaba a finales del mes de enero.
Sin embargo, el buen trabajo tanto de Ricky como de los preparadores de Minnesota han ido arañando tiempo al reloj. Hasta el punto de que el optimismo ha llegado hasta el dueño de la franquicia, Glen Taylor, que no ha dudado en fijar el regreso del jugador español para antes de Navidad. Una predicción que supera a las más optimistas, que databan su vuelta no antes de principios de 2013.
Taylor está convencido de que la evolución de Rubio es buena y, sobre todo, rápida y por ello ha confirmado que no ficharán a un base de manera temporal, confiando las riendas del equipo al puertorriqueño Barea y a Luke Ridnour. Lo que sí ha desvelado el dueño de la franquicia es que los Wolves harán un último esfuerzo en el mercado para conseguir añadir un pívot y un alero a su plantilla.
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