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Dwight Howard apunta a imitar lo hecho por Shaquille O`Neal, pero no será sencillo.



Desde que Dwight Howard recaló en Los Angeles Lakers, han sido varias las ocasiones en las que Shaquille O´Neal ha explicado que al nuevo lagunero todavía le quedan muchos logros por conseguir para igualar las gestas del ahora comentarista. La última vez que mencionó esta idea fue durante el fin de semana, y es que el listón está muy alto en la carrera por la inmortalidad deportiva de dos jugadores que comparten posición pero con diferencias muy marcadas en su juego.

O´Neal utiliza la expresión "tengo unos zapatos demasiado grandes para rellenar", porque, contrario a las expectativas creadas y a los éxitos en potencia venideros, el veterano avisa al jovenzuelo: 'hay que dar el callo de verdad, hay que mostrar sobre la cancha lo que tantos papeles reflejan y, por encima de todo, has de conseguir lo mismo o más que yo logré', así hablan sus palabras.

Es difícil que las comparaciones entre ambos jugadores pasen desapercibidas y en este juego marcado por las más diversas épocas, ahora le toca a Howard torear toda la presión que tiene sobre su espalda tras el periplo lagunero de Shaq; igual que al ex jugador le tocó lidiar el legado del eterno Kareem Abdul-Jabbar. Una cuestión de turnos.

Howard no tiene la envergadura de Shaq, puede que no cuente con la cadencia y control de la bola en sus manos, o la velocidad de reacción bajo el poste, pero defensivamente, el nuevo intregrante de los Lakers tiene mucho que decir.

Lo cierto es que más allá de la forma de jugar de cada uno, toda comparación quedaría obsoleta hasta que Howard no comience a llenar de caramelos los zapatos de O´Neal. Una cuestión de títulos colectivos e individuales que alimenten los egos de una franquicia acostumbrada a la miel.

Los tres campeonatos que logró Shaquille O´Neal (2000, 2001, 2002) con los laguneros son la utopía de Howard. Un sueño palpable en un proyecto renovado que va para largo. Con la presencia de Steve Nash, Kobe Bryant y Pau Gasol como las estrellas del equipo junto a Howard, la empresa se antoja más que posible, aunque no por ello sencilla.

Doblegar a formaciones tan potentes y, sobre todo, tan acostumbradas a entenderse como son las de Oklahoma City Thunder y Miami Heat no será fácil. El nuevo centro de los Lakers deberá demostrar al resto de la Humanidad que su carácter ganador y hambriento de títulos está a la altura del mostrado por su homólogo.

Los dos próximos años serán vitales para Howard y los suyos. No lograr el anillo esta temporada podría ser perdonable siempre y cuando los laguneros realicen una buena campaña con la excusa del entendimiento entre los astros.

Pero dos años sin erigirse como el mejor equipo de la NBA podría desatar una tormenta de críticas a todo el equipo. De ahí la importancia para que Howard llegue a ser el líder que ansía.

Para ser un líder como lo fue Shaq, los números deberían de estar del lado de Howard, algo que todavía no ha logrado. Mientras el recién llegado acumula una media de 20,6 PPP en ocho años de carrera, el retirado jugador alcanzó los 27,5 PPP en sus primeras nueve temporadas.

No fue hasta la quinceava temporada de Shaq como profesional, hasta cuando el jugador registró menos puntos que Howard, algo que sucedió cuando O´Neal militaba en Miami Heat (17,3 PPP en 2006).

Howard debe mejorar esta parcela y una de las claves es la mejora en los tiros libres, menester en el que ni el uno ni el otro se mostraron especialmente acertados, pero donde Howard saca una ligera ventaja (59 por ciento en las cuatro temporadas en los Magic; 52,2 por ciento de Shaq en primeras ocho temporadas).

Si los números mejoran, los éxitos colectivos no tardan en llegar; si los títulos engrosan las vitrinas de los Lakers, los triunfos personales se disparan. Si se cumplen las expectativas creadas por Howard, no le debería resultar especialmente difícil igualar e incluso superar el MVP que logró O´Neal en el año 2000.

Al menos en la relación 'temporadas por disputar-aporte de compañeros'. Queda mucho basquetbol en las botas de Howard y tiempo para demostrar su calidad, aunque tendrá que superar a otras figuras que no van a regalar nada.

El vigente MVP, LeBron James, saldrá a por todas; Kevin Durant tratará de arrebatarle la hegemonía al de Miami; Chris Paul estará el mismo barco con la responsabilidad de estar liderando a un grupo que quiere hacer triunfar; Tony Parker, Kevin Love, el propio Kobe Bryant...no lo tendrá fácil Howard, pero su nombre debe quedar sellado entre los candidatos al galardón.

No importan los logros que consiga Howard, el centro nunca será una calcamonía de Shaquille O´Neal; igual que el ex de los Lakers nunca fue Abdul-Jabbar. Eso sí, su obligación es la de superar al uno y al otro, aunque no lo consiga.

Una cuestión de mentalidad y de urgencia por acallar las bocas más precoces, y de levantar a un Staples Center con ganas de baloncesto y, sobre todo, de títulos.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles