Channing Frye tiene un corazón demasiado grande y no volverá a jugar, al menos hasta diciembre, con los Phoenix Suns. El pívot se ha sometido al pertinente reconocimiento médico obligatorio establecido por parte de la NBA y los servicios médicos de los Suns le han detectado una anomalía cardiaca, una cardiomiopatia que impide que el corazón bombee la cantidad adecuada de sangre al resto del cuerpo.
Hank Gathers, en la universidad, o el 'celtic' Reggie Lewis en su día no lo contaron. Murieron en la cancha y desde el fallecimiento de Jason Collier en octubre de 2005 por una anomalía cardiaca, se endurecieron los controles médicos para evitar nuevas tragedias y se implantaron unos tests cardiacos obligatorios desde 2006.
Frye es el último NBA en sumarse a una amplia lista de jugadores NBA que han visto interrumpida su carrera por problemas cardiacos y que el año pasado engordó sorprendentemente con dos casos: Chuck Hayes y Jeff Green. El primero acababa de firmar un contrato de 21 millones de dólares por cuatro campañas con los Kings y el primer día de pretemporada le detectaron que tenía el corazón demasiado grande, aunque acabó jugando tras un exhaustivo reconocimiento, y Jeff Green tuvo que someterse a una operación para subsanar un aneurisma en la aorta. Confía en ser una pieza importante esta campaña con los Celtics.
Son dos ejemplos más de superación como lo fueron en su día Malik Allen, Eddy Curry, Ronny Turiaf, Etan Thomas o Fred Hoiberg, que pasó de la cancha a los despachos de Minnesota. Otros como Oberto, Rebraca o Ruben Boumtje-Boumtje se retiraron y también Cuttino Mobley, aunque luego se quejó amargamente de que los médicos de los Knicks acabaron prematuramente con su carrera. Robert Tractor Traylor también superó una operación de corazón y siguió jugando al baloncesto profesional hasta que fue encontrado muerto en Puerto Rico por circunstancias desconocidas cuando jugaba en este liga.
"Gracias a todos por vuestro apoyo, estaré bien, superaré esto y volveré. Tengo a los mejores profesionales cuidándome. La noticia positiva es que es un virus así que hay muchas opciones de que desaparezca y mi corazón vuelva a ser normal", apuntó Channing Frye, que ya piensa en volver con los Suns.
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