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Andre Ward destruyó a Chad Dawson y demostró ser el mejor peso supermediano del mundo.



Es difícil esperar actuaciones mejores que ésta en un choque entre dos de los mejores peleadores libra por libra. Simplemente, Andre Ward quedó posicionado como quizás el mejor peleador del mundo entre los que no se llaman Floyd Mayweather Jr. Dominó de manera sorprendentemente fácil una pelea que muchos esperaban que fuese altamente competitiva ante un oponente de élite. Aún cuando Ward había recorrido sin mayor explosividad el Clásico Mundial de Boxeo Súper Seis ante un grupo de los mejores medianos del mundo para adjudicarse un par de títulos mundiales, incluyendo la final en diciembre pasado ante Carl Froch, y emerger así como el rey de la división, esta pelea lució (al menos en los papeles) como si fuese quizás la más dura de sus pruebas. En lugar de eso, Ward, de 28 años, la hizo lucir como una de sus peleas más fáciles, para delicia de los 8.500 fanáticos presentes en el Oracle Arena.

Ward destruyó completa y sistemáticamente a Dawson, un peleador más alto, largo y grande con un inmenso talento y un currículum casi tan bueno como el de Ward pero desarrollado en el peso pesado, donde todavía es campeón mundial. Después de que Dawson, de 30 años y oriundo de New Haven, Connecticut completara una amplia victoria por puntos ante el gran Bernard Hopkins en abril, comenzó a desafiar a Ward y sorprendió a muchos cuando dijo que podría incluso bajar desde las 175 libras para pelear con Ward en las 168. También aceptó pelear de visitante en la tierra de Ward, por lo cual hay que darle mucho crédito en ambas cosas.

A pesar de que muchos criticaron el combate, creyendo que sería una pelea aburrida entre peleadores que confían más en el boxeo y las habilidades técnicas que en el combate mano a mano, estos críticos estaban equivocados. A pesar de haber sido unilateral, la pelea fue altamente entretenida y tuvo a muchos fanáticos de pie y alentando durante todo el pleito. La cadena HBO, criticada a menudo por su manera de gastar su dinero, estuvo en lo correcto al pagar por este combate. Logramos ver una buena pelea y enterarnos qué pasaría cuando dos de los mejores peleadores del mundo se toparan en el ring.

Ward tomó el control desde temprano y nunca bajó su rendimiento. Derribó a Dawson tres veces, quizás dando así validez a la historia que circuló por ahí indicando que Edison Miranda había derribado a Dawson en sesiones de guanteo durante la preparación para este combate. Ward cortó a Dawson sobre el ojo derecho en el segundo asalto y lo derribó en el tercero, cuarto y décimo rounds, usando principalmente un gancho de izquierda guiado por laser que Dawson no pudo evitar. Luego de que Dawson cayera en el 10mo round, se puso de pie pero demostró estar completamente acabado, y así se lo expresó al réferi Steve Smoger, quien detuvo el pleito a los 2 minutos con 45 segundos. Fue una decisión sabia de parte de Dawson, quien estaba abajo en las tarjetas por 90-79, 89-80 y 89-80, y no tenía chances de remontar.

Dawson sigue siendo campeón semipesado, y planea regresar a la división, donde hay buenas peleas para él (tales como su revancha ante Jean Pascal, quien le diera su otra derrota, y ante el campeón Tavoris Cloud). Pero vale preguntarse qué efecto tendrá esta derrota en su estado anímico.

En lo que respecta a Ward, desde que emergiera como un profesional de élite durante el Súper Seis, el medallista olímpico del 2004 y peleador del año en 2011 no ha demostrado tener mayores debilidades en su boxeo. Ha agregado nocauts y actuaciones entretenidas a su lista de virtudes, y es tan bueno que da miedo. Tiene habilidades dignas del mejor Mayweather o del mejor Roy Jones, y sería el favorito ante cualquier supermediano o semipesado, que es el peso al que supuestamente busca dirigirse.


Por Dan Rafael - ESPN