Esta temporada nada le ha salido bien al plan de los Medias Rojas de Boston, y mucha de la culpa se ha puesto en los hombros del manager de 62 años Bobby Valentine. Varios miembros de los Medias Rojas están cansados de Valentine, y la situación alegadamente llegó a su punto más álgido a finales de julio, cuando este grupo le expresó su sentir a la gerencia.
Independientemente de si estos jugadores le dijeron o no a los dueños que no querían jugar bajo Valentine, no hay duda que el nuevo manager ha tenido que aguantar un gran escrutinio esta temporada. Eso tiende a suceder cuando un equipo que tenía muchas esperanzas anda con marca de 59-62 luego de 121 juegos, a 12.5 juegos de diferencia del primer lugar en su división y a cinco juegos del segundo puesto de comodín.
Pero muchas de las críticas son inmerecidas, así que los Medias Rojas han experimentado una letanía de problemas esta temporada que han tenido un impacto mayor que el propio manager. Mientras los estudios han mostrado que el impacto de un manager es marginal, como mucho, durante una temporada de 162, sigue siendo un efecto que no es cero.
Sin embargo, las lesiones de miembros claves de su alineación ofensiva y su bullpen, los inexplicables problemas de la rotación de abridores, y las contribuciones por debajo de lo esperado de algunas de sus estrellas han tenido mucho que ver con la razón por la que los Medias Rojas están en camino de perderse los playoffs por tercera temporada seguida.
1. Lesiones
Una temporada se puede descarrilar rápidamente cuando miembros importantes de un equipo terminan en la lista de lesionados. Carl Crawford, el caro jardinero que decepcionó a todo el mundo la pasada temporada, no debutó en la campaña 2012 hasta mediados de julio. Jacoby Ellsbury, quien terminó segundo en la votación del JMV de la Liga Americana en el 2011, se lesion el hombre a finales de abril tras deslizarse en la intermedia y también volvió a juego a mediados de julio. David Ortiz, quien sigue mejorando a pesar de estar en sus medianos 30 años, se lastimó el tendón de Aquiles y se ha perdido varias semanas de juego. Andrew Bailey, el cerrador importado desde los Atléticos de Oakland, debutó con los Medias Rojas el 14 de agosto.
Dustin Pedroia se perdió tiempo de juego por una lesion en el pulgar, volvió algo temprano y terminó en la lista de lesionados por la misma lesión. Clay Buchholz se perdió tiempo de juego por esofaguitis. Kevin Youkilis lució inefectivo cuando estuvo en la alineación, pero también se perdió tiempo de juego antes de ser cambiado a los Medias Blancas de Chicago. Will Middlebrooks, cuyo ascenso fue lo que causó la salida de Youkilis, está fuera de juego por una lesión en la muñeca.
Este es solo un retrato de como ha sido la temporada 2012 para Boston. Los Medias Rojas habrían tenido problemas bajo el liderato de Connie Mack o Earl Weaver con todas esas lesiones. Quizás Valentine no ha hecho bien los ajustes en su roster ante las ausencias de estos jugadores cruciales, pero su ausencia es lo más importante aquí. Los equipos tienden a tener problemas cuando una alineación replete de jugadores estelares pierde dichas piezas y además tiene problemas para conseguir reemplazos viables.
2. Los problemas de Lester y Beckett
La rotación de los Medias Rojas ya tenía varias interrogantes al entrar a la temporada, pero las actuaciones de Jon Lester y Josh Beckett no estaban en esa lista. Se suponía que estos dos fueran los anclas de la rotación y que ayudarán a los Medias Rojas a superar cualquier lesión. Aunque sus números periferales han sido sólidos, su prevención de carreras no lo ha sido. Algo de eso se le puede atribuir a la suerte, pero es una locura el sugerir que la totalidad de los problemas del dúo no son responsabilidad de ellos. Beckett tiene efectividad de 5.19 en 121.1 entradas en 20 salidas, mientras Lester tiene efectividad de 5.03 en 154 entradas en 25 aperturas. Pero la SIERA de Beckett es de 4.28 y la de Lester es incluso mejor con 3.71.
Ambos lanzadores están haciendo fallar a los bates y limitando los boletos con buenas proporciones, pero su gran fallo comienza una vez los corredores se les embasan. Beckett tiene porcentaje de 21.5 por ciento de ponches y un 4.8 por ciento de boletos cuando las bases están vacías, pero esos números suben muchisimo -- 10.1 por ciento y 9.7 por ciento, respectivamente cuando tienen corredores en los senderos.
Sus números son aún peores con corredores en posición de anotar, con un 8.9 por ciento de ponches y 12.9 por ciento de boletos. Beckett no permite muchos corredores en base, pero cuando lo hace, se convierte en alguien bateable. La mayor parte de su trabajo viene con las bases vacías, y su wOBA en contra de .270 habla sobre su efec tividad. Pero cuando los corredores llegan a las bases, el wOBA en contra le sube a .402. En otras palabras, con corredores en las bases, Beckett convierte a los bateadores contrarios en Ryan Braun.
Lester no ha lucido tan pobre, con proporciones de ponches/bases por bolas por encima de 2.0 a pesar de las diferencias entre sus números con corredores en base. Su principal problema ha sido el permitir cuadrangulares, especialmente con corredores en base. Cuando las bases están vacías, Lester tiene una proporción de 0.85 HR/9, lo que se eleva a 1.42 con corredores en base y 1.55 con corredores en posición de anotar. No le batean mucho, pero los hits son cuadrangulares en más veces de las usuales.
3. La mala ofensiva
Como equipo, los Medias Rojas se ubican por encima del promedio en varias categorías ofensivas. Sin embargo, un examen más cercano a las partes que completan el todo nos revela que muchos de sus bateadores han tenido problemas en general en esta temporada o en relación a sus pasados niveles de producción. Y encima de eso, varios colaboradores claves han sido cambiados o se han lesionado.
Adrián González está teniendo una buena temporada, pero no grandiosa. Su wOBA de .353 es una mejoría en relación a como estaba luciendo a principios de año, pero había tenido un wOBA por debajo de .360 desde que se convirtió en jugador regular a tiempo completo en el 2006 con los Padres. Durante las últimas tres temporadas, se mantuvo entre los .380-.400 de wOBA.
Pedroia no ha fallado en caer por debajo de los .360 desde que se convirtió en un jugador de todos los días en el 2007. Su wOBA actual de .331 está muy por debajo de sus promedios en su carrera y el nivel de actuación que había establecido durante las últimas temporadas. Ellsbury tiene un mísero promedio de wOBA de .302 en 178 apariciones al plato desde que volvió de la lista de lesionados.
Kelly Shoppach (wOBA de .343 wOBA) ya no está en Boston, y como mencioné más arriba, Middlebrooks (wOBA de .356) está fuera por el resto de la temporada. Aparte de Ortiz, Cody Ross y Daniel Nava, la alineación ha lucido en forma decepcionante. De nuevo, esto está fuera del control de Valentine, ya que solo puede trabajar con las herramientas que le dan.
Pero Valentine no está exento de culpas. La forma en la que ha manejado las diferentes personalidades dentro del camerino de Boston es algo que podemos hablar en otro escrito. Pero el echarle la culpa a él por los problemas de Boston en el terreno es ignorar las numerosas deficiencias y la mala suerte que ha tenido el equipo toda la temporada.
No está claro lo que le depara el futuro a Valentine y a los Medias Rojas, pero sí hay algo claro: Ellos tienen muchos más problemas materiales que simplemente su manager. Para arreglar algunos de los problemas organizacionales en Boston quizás sea necesario salir de Valentine, pero la pobre actuación de Boston en esta temporada no es su culpa, o al menos, no la tiene toda.
ESPN
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