Dwight Howard estuvo viviendo en Los Ángeles durante cuatro meses. Fue en la ciudad californiana donde llevó a cabo su operación de espalda consecuencia de una hernia discal y fue en sus calles donde sintió el calor de una afición ansiosa de verle vestir la camiseta de los Lakers antes de confirmarse su pase al plantel angelino. Se alojó en el mismo hotel, paseó por Beverly Hills, cenó en diferentes restaurantes, e incluso, la noche de su traspaso, recibió las primeras felicitaciones sin apenas conocer la noticia.
Entre todas las muestras de cariño recibidas, el nuevo centro titular de la franquicia recuerda con especial cariño el de una niña que andaba en bicicleta todos los días. Su paseo desde la clínica de rehabilitación siempre tuvo a una acompañante que no dudaba en mostrarle su apoyo.
"Recibía el calor de la gente todos los días. Desde mis paseos de rehabilitación, gente de todos los lados, niños pequeños... Recuerdo a esta niña que montaba en bici todos los días y me decía: "tienes que venir a los Lakers, tienes que hacerlo. Y siempre decía 'él es mi nuevo amigo'. Lo pasamos bien caminando juntos y riendo. Quiero dar gracias a todos".
En esta fábula de estrellas y seres terrenales riendo al unísono, hay una chica que estará de lo más contenta con la presencia de Howard en los Lakers. Y para ella fue este "ya estoy aquí", que le dedicó Howard.
ESPN
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