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Matt Holliday es el líder de la Nacional en RBI, y está en medio de una temporada digna del JMV.



Matt Holliday no es un jugador inclinado al chance. El estelar jardinero izquierdo de los Cardenales de San Luis es extraordinariamente disciplinado. Desde sus hábitos alimentarios hasta su preparación para una temporada, su ética de trabajo es algo rara en el béisbol.

Cada vez que Holliday camina hasta la caja de bateo coloca ambas manos en la punta del bate y lo levanta en el aire sobre su cabeza. Luego le da un toque al interior de su pie izquierdo, y luego el derecho. Es un hábito peculiar -- todos los jugadores de béisbol lo tienen -- pero para Holliday es un pequeño gesto de un régimen de béisbol más grande e intenso.

Es de esta manera, con su vida ultra disciplinada, donde Holliday juega un papel callado pero inmenso en el rol de liderato del camerino de los Cardenales. Para aquellos que pasan tiempo a su alrededor no es difícil notar la forma en que se cuida a sí mismo. Los compañeros de equipo lo ven y se dan cuenta que el desempeño y la producción en el béisbol no se deben solamente al talento.

Este tipo de aspecto intangible de un jugador de béisbol es difícil de determinar en la gerencia antes de adquirirlo. Cuando Holliday firmó un contrato de $120 millones por siete años con los Cardenales luego de la temporada 2009, muchos analistas proyectaron que los Cardenales sobrepagaron por un jugador que cumpliría 20 años y que había pasado la mayor parte de su carrera acumulando números en Coors Field. Aunque Holliday no recibe el tipo de atención nacional como otros bateadores de poder como Josh Hamilton o Prince Fielder, ha sido uno de los mejores bateadores del béisbol durante las últimas tres temporadas, ha cumplido su parte del trato, y en 2012 se ha convertido en candidato al premio de Jugador Más Valioso.

John Mozeliak, el gerente general de los Cardenales, recuerda los primeros años de Holliday cuando jugaba para Colorado y dice que desde entonces los Cardenales ya lo habían identificado como alguien que, de surgir la oportunidad de estar disponible, deberían tratar de adquirir.

"Yo recuerdo cuando trataba de conseguir un cambio con los Rockies antes de que lo cambiaran a Oakland", dijo Mozeliak. "Nosotros no tuvimos éxito, pero en el fondo nuestra paciencia funcionó, porque conseguimos un mejor cambio al final con Oakland".

En 2009 los Cardenales cambiaron al tercera base Brett Wallace, al jardinero Shane Peterson y al pitcher Clayton Mortensen por Holliday. Luego de batear para .353 con 55 RBI en 63 partidos con San Luis, los Cardenales firmaron a Holliday -- con Albert Pujols en el equipo -- por la suma más alta de un contrato en la historia del equipo.

Más allá de su talento sobre el terreno, Mozeliak siempre había escuchado que Holliday era un jugador de alto carácter, pero no fue hasta que lo adquirieron que se dieron cuenta de su compromiso con la comunidad, con su ética de trabajo y con su salud.

Holliday, de 6 pies 4 pulgadas y 235 libras, está ahora en su noveno año en las mayores. Batea para .309 y es líder de la Liga Nacional con 90 RBI previo al partido del miércoles contra los Piratas (ESPN, 7 p.m. ET). Durante sus últimos siete partidos ha bateado promedio de .452 con 14 hits y nueve RBI. No sólo está entre los líderes considerados para el premio JMV, sino que continúa construyendo una carrera impresionante. Entre los jugadores activos, su promedio de .314 de carrera figura en sexto lugar. La habilidad de Holliday de llegar consistentemente a las bases le ha dado a los Cardenales una fuerte coraza para construir su equipo.

Holliday dice que su habilidad clave es batear la pelota en sentido contrario.

"Esa realmente ha sido la fortaleza de mi carrera y de mi swing, y ese es el tipo de bateador que he tratado de ser, uno que usa todo el terreno y que puede batear en sentido contrario", dijo Holliday. "Yo creo que eso probablemente es lo más importante para llegar a las bases. Obviamente no puedes hacerle swing a muchos lanzamientos fuera de la zona. Necesitas bases por bolas".

El manager Mike Matheny admira la zona de strikes ideal de Holliday.

"Cuando se mete en problemas es porque abandona sus fortalezas, pero en general ha hecho un buen trabajo cuando [los lanzadores] cometen un error tiene la habilidad física de chocar el bate con la pelota", dijo Matheny. "Él tiene la fuerza de hacerlo con una velocidad peligrosa. Así que tiene una mezcla única de poder y disciplina que cuando le va bien se queda enfocado y obliga a los pitchers a tirarle strikes".

Holliday también da ejemplos de otras maneras.

"Él es ese tipo de jugador que acaba con los bates como cualquiera", dijo Mozeliak. "Es el compañero de equipo perfecto en ese sentido. Él juega todos los días; hasta cuando está lesionado juega -- es un tipo muy rudo".

En las llamadas situaciones de "alta intensidad", cuando el juego está cerrado, Holliday batea para .307/.406/.568, con seis jonrones en 77 turnos al bate.

"Yo creo que hay momentos en que las emociones se involucran y la duda se convierte en un problema; tú no quieres fallarle al equipo", dijo Holliday sobre sus turnos al bate en los momentos claves. "Yo realmente creo que si tú te preparas para tener la forma de pensar, no importa si es la primera entrada de los entrenamientos primaverales o Juego 7 de la Serie Mundial, si tú puedes tener la misma forma de pensar de llegarle a la pelota donde tú quieres y chocarla duro y no preocuparte por los resultados, yo creo que esa es tu mejor oportunidad en cuanto a ser consistente con el bate allá afuera".

"En realidad, si tratas con más intensidad, vas a hacer un swing más rápido", añade. "Eso realmente es contraproducente con lo que estás tratando de hacer. Muchos de tus mejores turnos al bate ocurren cuando estás en los entrenamientos de primavera, cuando no hay ninguna emoción ni presión. Si tú puedes sacar todas las distracciones periféricas al momento [de batear] y sólo enfocarte en hallar un lanzamiento en la zona de strikes para ponerle un buen swing, esa realmente es tu mejor oportunidad".

Mozeliak dice que jugar en San Luis es una dinámica única.

"El asunto de jugar con San Luis es que hay mucha presión de ganar", dijo Mozeliak. "Había mucha presión sobre él cuando firmó ese contrato, mucha presión este año porque no tenemos a Albert [Pujols], así que él tiene que cargar con el peso que tal vez otros no", dijo Mozeliak. "Así que yo pienso que a veces, aunque él quiera simplificarlo y creer que está tomando cada turno al bate individualmente, yo creo que sí es un poco emocional".



ESPN