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La contratación de Adrián González tiene el potencial de convertirlo en el nuevo ídolo mexicano en los Dodgers.



El propietario de los Dodgers de Los Angeles, durante el apogeo de la "Fernandomanía," Peter O'Malley, gratamente impresionado por los llenos que registraba el inmueble de las Lomas de Chávez Ravine, cada vez que se anunciaba que estaría en el montículo "El Toro de Etchohuaquila," con grandes caravanas de aficionados mexicanos, y mexicoamericanos, ordenó entonces una intensa búsqueda de un pelotero mexicano, un jugador de campo, que pudiera actuar todos los días.

Hubo muchos, y hasta muy buenos prospectos, que desfilaron por la pasarela y los Dodgers de finales del siglo pasado llegaron a contar hasta con cinco peloteros aztecas en su plantel.

Pero ninguno llegó tan siquiera a acercarse al fenómeno que significó Valenzuela, en cuanto a su impacto en el terreno de juego, en la taquilla, la popularidad y la penetración mediatica, durante los mejores años del sonorense en la década de los ochenta.

Muy a pesar de que hubo jugadores, como el también lanzador Antonio "Cañón" Osuna, quien lograba moldear una carrera de seis temporadas con la institución, la más longeva, después de la de Fernando Valenzuela, entre todos los mexicanos que se han vestido de azul.

La lista histórica no es tan larga y la podemos repasar, iniciando con el también sonorense, nacido en Huatabampo, el jardinero central Mel Almada, quien debutara en grandes ligas en 1933 con los Red Sox de Boston, y por 1939, al final de su carrera como bigleaguer, también jugó para los Dodgers, los de Brooklyn.

En 1968 Vicente el "Huevo" Romo tuvo una brevísima estancia, solamente de un juego, en el que relevó una entrada, permitiendo un hit y una carrera sucia.

José Peña, pitcher derecho y el receptor Sergio el "Kalimán" Robles, jugaron para los Dodgers en 1976.

En 1982 apareció con los Dodgers el mazatleco Jorge el "Charolito" Orta, lo mismo que el regiomontano Alex Treviño, que jugaba de cátcher y de tercera base.

En los años 90, vinieron Karim García, Noé Muñoz, Dennis Reyes, Juan Castro y Antonio el "Cañón" Osuna.

Y los últimos peloteros mexicanos en vestirse de azul, son Víctor Álvarez, Elmer Dessens, Esteban Loaiza, Oscar Robles y el actual tercera base del equipo, el sonorense Luis "Cochito" Cruz.

EL ESLABON PERDIDO
Y tal parece que, con la llegada del primera base Adrián González, esa larguísima búsqueda ha finalizado para los Dodgers.

Simplemente, porque "El Titán," aunque nacido en San Diego, California, pasó la infancia y parte de su adolescencia en Tijuana, además de que él mismo se declara mexicano y se identifica plenamente con la mexicanidad, cuenta con los atributos para convertirse en una gran figura del equipo que orienta Don Mattingly.

Batea para promedio, .300, en lo que va de la temporada, con Boston y con sus 2 juegos con los Dodgers, y su productividad se eleva a .345, con hombres en base.

Su poder es de sobra conocido y con el guante, no canta mal las rancheras.

Además, se trata de un jugador que no se esconde para asumir el liderazgo, que es carismático y accesible con la prensa, en dos idiomas.

Y para completar el paquete, Adrián tuvo una presentación soñada con su nuevo uniforme, con un espectacular batazo de cuatro esquinas, generador de tres carreras, en su primer turno en la caja de bateo, para encabezar un triunfo de los Dodgers.

Todo eso, nos lleva a la pregunta del millón:

¿Cuenta Adrián González con los atributos como para llenar los zapatos de Fernando Valenzuela, para emular los logros de "El Toro," y producir una "Titánmanía"?

Cierto, resulta oficioso poner frente a frente a dos peloteros que se desempeñan en diferentes posiciones en el terreno de juego.

Pero, en los cinco años que le quedan de su contrato, con la posibilidad de jugar todos los días, Adrián puede lograr cosas tan importantes para el equipo, principalmente, colaborar para llevarlo a una Serie Mundial, algo que una generación completa de aficionados azules no sabe lo que significa y con ello sí que podría competir con Valenzuela en el ámbito de la idolatría.

Sin embargo, habrá que darle tiempo al tiempo.

Mientras tanto, Earvin "Magic" Johnson, uno de los actuales propietarios del equipo, le ha dicho a MLB.com, que la contratación de Adrián González, no se hizo pensando exclusivamente en que se trata de un pelotero mexicano, e intentando, de alguna forma, repetir la "Fernandomanía."

"Primero que nada, contratamos a Adrián porque es un gran pelotero, no necesariamente porque se trata de un latino. El hace que nuestra alineación sea mejor, de arriba a abajo. Todos los jugadores en la alineación, antes de él y después de él, son mejores con Adrián. Es inteligente, sabe cómo conectar batazos de hit y es un gran primera base, uno de los mejores con el guante," destaca Johnson, quien, sin embargo, reconoce que el factor étnico, la identidad con la numerosa comunidad mexicana, mexicoamericana, y la latinoamericana, toda, por el efecto dominó, tampoco tiene desperdicio.

"Los aficionados latinos lo van a apoyar, porque siempre que uno de los tuyos, alguien de tu mismo barrio, logra triunfar, te produce una sensación, un sentimiento muy especial. El está feliz de regresar al Sur de California y nuestros aficionados ya están electrizados, como lo pudimos ver con su primer cuadrangular, un momento muy especial para Adrián y para nuestra organización."

Electricidad, efectivamente, es lo que hay en el ambiente beisbolero de Los Angeles, en donde muy pronto, podriamos volver a vivir una nueva "Fernandomanía," ahora vestida como "Titánmanía."



Por Rigo Cervantez - ESPNDeportesLosAngeles