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Floyd Mayweather sale de prisión, tiene un nuevo promotor y una lista de rivales para elegir.




En un deporte en el que cada deportista es también su propio equipo y su propia franquicia, la reaparición de cada uno de ellos tras una larga ausencia supone un reacomodamiento de los cruces futuros en su división y el replanteo de las rivalidades con sus pares.


Y ese eufemismo no podría ser más claro que en el caso del mejor boxeador del planeta, que se apresta a salir de la cárcel tras una abreviada sentencia penal para revolucionar el negocio del boxeo con las especulaciones sobre sus combates futuros y la danza de millones que eso genera.


Muy pronto, Floyd Mayweather Jr., estará tomando por asalto las cámaras y micrófonos del mundo tras su salida de la cárcel este próximo viernes, y lo estará haciendo ya con su propia empresa promotora para respaldarlo.


A priori, la disponibilidad de una estructura empresarial propia hace suponer que Mayweather tendrá la batuta en sus manos a la hora de elegir su destino, siendo el boxeador que concita el mayor interés en la actualidad y que atrae la mayor cantidad de dinero a sus promociones. Pero como toda empresa nueva, la capacidad negociadora de la empresa TMT Promotions [The Money Team] que dirigirá su amigo el rapero 50 Cent estará en duda hasta que finalice la primera cartelera de esta empresa debutante. Y el nuevo ejecutivo comenzó con el pie izquierdo al aportar una innecesaria disputa con el jefe de otra empresa del rubro.


Estamos hablando de la infantil y ridícula disputa entre 50 Cent [cuyo nombre real es Curtis Jackson] y Oscar de la Hoya, dueño de Golden Boy Promotions, la empresa que ha organizado los combates de Mayweather en años recientes, que tuvo a una conocida red social como escenario virtual. Un comentario de Oscar poniendo en duda la capacidad de Jackson por armar una empresa de promociones de boxeo disparó un ida y vuelta de comentarios embarazosos que seguramente Mayweather arbitrará y objetará a su salida de prisión, en su carácter de peleador emblemático del nuevo emprendimiento.


En este sentido, el actual panorama no es alentador. Los pesos intermedios han sido dominados en las mesas de negociación por Mayweather y por Manny Pacquiao durante los últimos años, y todos los demás campeones y retadores hay movido sus fichas para acercarse a esos combates con ellos, firmando con Golden Boy o con su rival Top Rank dependiendo del rival que preferían desafiar.


Con esto en mente, está claro que una disputa entre Mayweather y De La Hoya [que han mantenido una relación meramente comercial de tensa cordialidad y mutua conveniencia desde el choque que protagonizaran entre ambos en mayo del 2007], se sumaría a la abierta hostilidad de Mayweather hacia su ex promotor Bob Arum para imponer un nuevo escenario de fragilidad e incertidumbre en los alrededores del peso welter.


Esto tendrá como resultado el alejamiento definitivo de la chance de ver a Pacquiao [peleador emblemático de Top Rank] enfrentando a Mayweather al menos durante este año y parte del próximo, cuando al filipino se le venza el contrato con Arum. Y quizás dificulte las chances de que Mayweather acceda a los mejores oponentes de la división que están ligados a Golden Boy, como Saul Alvarez, Amir Khan y muchos otros. A pesar de que es de esperarse que prevalezca el sentido común en la relación Golden Boy-TMT, lo cierto es que las negociaciones van a estar dominadas por tensiones aún mayores a las que estábamos acostumbrados, y veremos algunas sesiones de negociación que serán igual o más arduas que las peleas que intentan concretarse en esas reuniones. Justo lo que el boxeo necesitaba: más tensión fuera del ring que dentro del mismo.


De todos modos, es lógico esperar que el regreso de Mayweather a los cuadriláteros sea ante un rival no tan encumbrado en su próximo compromiso, para darle una pelea fácil en la cual pueda comenzar su nuevo emprendimiento quedándose con todo el dinero y sin tener que compartirlo con otro promotor. Por eso se rumoreaba que el actual campeón interino en el mismo organismo rector en el que Mayweather tiene su título welter, Robert Guerrero o Paulie Malignaggi, recientemente coronado en una pelea por título vacantem, serían los encargados de poner a prueba a Mayweather en su retorno a la escena.


Ninguna de esas peleas atraería el nivel de público que otros combates más grandes podrían atraer, pero no sería raro ver a TMT Promotions buscando debutar en el difícil negocio de las promociones con un desafío de poco riesgo y máxima ganancia. La expectativa por ver cómo reacciona Mayweather tras su experiencia carcelaria, y por verlo pelear por segunda vez en un mismo año tras mucho tiempo de hacer una o ninguna pelea por año harán el resto, y el público morderá el anzuelo sin ningún tipo de cargo de conciencia.


Más allá de lo que termine sucediendo, y con el solo interés de pasar de la protesta a la propuesta, hacemos una moción de anhelo para lo que sería uno de los pocos combates interesantes que podría dar Mayweather en este momento: un choque con el también campeón welter Timothy Bradley.


El análisis previo indica que Bradley es peleador de Arum, pero el boxeador de Palm Springs ya se había librado anteriormente de otros lazos contractuales para pasarse al bando de Top Rank y así asegurar su choque ante Pacquiao, con lo cual su experiencia en ese tipo de disputas legales iguala quizás a sus habilidades en el ensogado.


Mayweather y 50 Cent no tendrían ningún reparo en poner el dinero necesario para rescatar a Bradley de manos de Arum, tal como lo hicieron aparentemente con el cubano Yuriorkis Gamboa, y tendrían en sus manos una pelea de unificación para el debut de Mayweather en su nueva compañía. No sería un mal comienzo.


El plan B no es tan malo tampoco, e involucra la presentación del mejor rival de Mayweather en los últimos años: el también ex Top Rank y actual agente libre Miguel Cotto, quien afirmó que le gustaría pelear a principios de diciembre próximo a pesar de haber dicho que se tomaría el año de descanso. Una revancha entre Cotto y Mayweather, que ya ha sido una de las peleas más taquilleras de la historia en su primera edición de mayo pasado, le daría a la empresa TMT una pelea de enormes ganancias en su debut, y traería un combate de probada calidad a una base muy amplia de fanáticos ansiosos por ver a Mayweather en cualquier situación, pero más aún si es en un combate competitivo y emocionante.


Las apuestas han cambiado. Los protagonistas se han reacomodado y han revisado sus estrategias. Está por verse si este nuevo reacomodamiento resulta en una negociación más llevadera entre las tres partes involucradas en el control de los pesos intermedios, o si por el contrario todos ellos continúan aislándose y produciendo peleas que no enfrentan a los mejores entre sí.


Pase lo que pase, habrá un nuevo orden en el universo de las promociones de boxeo, y Mayweather, una vez más, le guste a quien le guste, para bien o mal, será el astro alrededor del cual giren los planetas, lunas y asteroides de la galaxia pugilística.



por Diego Morilla - ESPN