Si realmente quieres saber, y vas a seguir insistiendo hasta que se vea obligado a decir algo tan abiertamente sorprendente en voz alta, entonces aquí está: Derek Jeter está sorprendido de que estés sorprendido.
Sí, el torpedero de los Yankees está bien consciente de que tiene 38 años y que batea .321. De que está de líder en hits en la Liga Americana ahora mismo, y que la única otra vez que logró eso en su carrera fue en 1999. Que incluso su nombre ha comenzado a ser mencionado como un candidato callado al premio de JMV a medida que los Yankees, plagados de lesiones, intentan aferrarse a la cima en la dura División Este de la Liga Americana.
Todo eso, Jeter lo sabe.
Pero Jeter no compra la idea de que esta temporada marque una especie de 'reavivamiento' personal para él. La mera sugerencia de ello durante una conversación el otro día a medida que se preparaba para un partido ante Toronto lo hizo detenerse en su paseo por el camerino de los Yankees, luego erguirse, mirar a su interrogador a los ojos y darle su opinión: ¿El promedio de .270 que tuvo en el 2010, o el inicio turbulento que tuvo en el 2011 cuando solo bateó .242 en mayo? Ese periodo fue una aberración.
Pero no este año.
"¿Cuál es la razón para que uno batee .270 una sola vez y de momento ya no puedas jugar más, sabes lo que te digo?" dijo riéndose Jeter. Se sonríe un poco. Y luego sacudió su cabeza, como si se estuviera divirtiendo.
"Puedo entenderlo un poco si ese fuera el caso por tres o cuatro años seguidos," dijo. "¿Sabes? ¿Pero un solo año? ¿Batear .270? ¿De qué me hablas? Eso no significa que tu carrera se haya acabado. O al menos, eso no es lo que yo pienso."
Como cualquiera que haya seguido a Jeter sabe, este es su estilo usual de defenderse ante un tema que no le gusta. En ocasiones habla sobre el tema defendiéndose del mismo al responder la pregunta original con otra pregunta.
Ese modo de actuar de Jeter le ha ganado a Jeter una reputación sólida como el Rey de la Cita Auto Evidente, o el Príncipe de la Clase Humilde y Subestimada. Escojan el que quieran. Pero el simplificar todo a su esencia es realmente la manera en la que Jeter piensa y hace todo acerca del juego, incluyendo el batear.
"Mentalmente, no me complico demasiado con eso como otra gente hace," dijo.
Un ejemplo: Si le preguntas a Jeter como los Yankees están lidiando con el hecho de que su ventaja de 10 partidos se ha reducido a apenas 3.5 juegos al llegar al partido del jueves entre los Medias Blancas y los Orioles y a la serie de fin de semana de los Yankees ante el equipo que le sigue en la table, Baltimore -- que es parte de una recta final agotadora en la que cerraran la temporada jugando 26 de sus últimos 32 juegos ante sus rivales del Este de la Liga Americana -- su respuesta es clásica en él: "Si ganamos, no no pueden alcanzar, ¿cierto? "
Jeter casi siempre se comporta de manera amable cuando hace esto. Casi siempre es extremadamente cauteloso de evitar dar sus respuestas llenas de lenguaje molesto o vanidad o críticas o, como le ha ocurrido de forma reciente, indicios de preocupación por su edad. En general, Jeter no hace instrospecciones. Al menos no de manera pública. Consistentemente se proyecta como el Hombre de Teflón del béisbol, una estrella que no se deja llevar por la presión y que se enfoca solo en ganar -- nada mas -- que los otros problemas que puedan afectar a otros jugadores, especialmente en un ambiente tan cargado como Nueva York, no le afectan.
Y que no es tan ingenuo.
Eso no siempre es 100 por ciento cierto.
En efecto, hay cosas que sí le afectan.
A Jeter claramente no le gusto el comentario hecho hace una semana por el comentarista de ESPN Skip Bayless en el programa "First Take" donde decía que no podía decir que la gran temporada de Jeter no se podía atribuir al uso de sustancias para mejorar el rendimiento. Hablar de un tabú como ese -- en especial como el santificado Jeter -- causó una mini-sensation. La respuesta sonriente de Jeter cuando los reporteros le preguntaron sobre los comentarios de Bayless fue perfecta. Pero aún así fue un cuchillo de terciopelo.
"Quizás Skip deba someterse a prueba," dijo Jeter. Y entonces, de manera más precisa añadió, "Creo que uno puede decir lo que quiera en estos días. Sin repercusiones."
Cinco días más tarde, el asunto de las sustancias para mejorar el rendimiento no era todavía una broma cuando habló en su casillero.
"Si yo estuviese bateando .420, entonces uno podría dudar," dijo Jeter. "Alguien diría, '¿Bueno, cómo lo haces?' O, tu sabes, si yo tuviera 50 jonrones. Pero estoy bateando lo que he bateado muchas veces. Así que, no se& "
Bueno, todo eso es cierto, Jeter estaba presionado, pero hace apenas una temporada, tuvo que cambiar su modo de batear; en ese momento, se indicó -- ¡por él, no por otros como una concesión parcial por su edad. (La teoría -- adoptada mayormente por el coach de bateo de los Yankees Kevin Long -- era que al hacer que Jeter tuviera menos movimiento al batear lo ayudaría a conectar mejor los lanzamientos en la parte de adentro del plato si en realidad su velocidad de bate estaba en declive, quizás reduciendo su tendencia a conectar tantas dobles jugadas y roletas pedestres.) Así que si el cambio en el modo de batear no era un reconocimiento de parte de él, de que tu actuación estaba siendo afectada por sue dad, entonces ¿de qué estamos hablando?
"Quiero decir, no es la primera vez que modifico cosas, o que he examinado algunas cosas. Pero esta es probablemente la más drástica," admitió Jeter. "Pero uno siempre se la pasa haciendo ajustes en las cosas que uno hace, ¿sabes? Yo siempre trato de mejorar. Y estaba intentando es mismo. En ese momento.
"Solo que nunca me sentí cómodo con eso."
Dado el hecho de que Jeter tiene una remota posibilidad de romper el record de hits de todos los tiempos de Pete Rose con 4,256 hits -- ¡ahora mismo tiene 3,264! Ese experimento radical con su modo de batear es sorpresivo si saben que Jeter no es de esas superestrellas que se las pasa hablando del arte del bateo por horas como Ted Williams, Tony Gwynn, o su actual compañero Alex Rodríguez.
"¿Derek? No, no, NO -- para nada," dijo riéndose Paul O'Neill, el ex jardinero derecho de los Yankees que ahora labora en la cabina de transmission de TV, justo antes de que Jeter conectara su hit 3,000 en julio de la temporada pasada.
Ahora es claro como la presión estaba encima de Jeter para llegar a ese momento. Incluso el propio Jeter no comprendió realmente cuanta presión tenía encima hasta que llegó a la marca mágica con un estilo típico de Jeter: Un cuadrangular que conectó halando la pelota, para variar, hacia el jardín izquierdo. Jeter estaba riéndose cuando corría por las bases en el Yankee Stadium, como si dijera, "¿Un cuadrangular? ¿Ahora? ¿Estás bromeando?"
En ese momento, la mala temporada de Jeter en el 2010 lo arrastraba como un ancla. Y ya entrado en el 2011, habían muchos comentarios sobre si estábamos viendo el principio del final de su carrera.
Solo bateaba .257 cuando llegó a los 3,000 hits. Para ese entonces, los críticos lanzaban sus dardos quejandose de forma ruidosa que Jeter era una especie de vaca sagrada que no merecía ser dejado en el turno de primer bate en la alineación. ¿Acaso el bajarlo en el orden de bateo era algo demasiado delicado para que su ex compañero y manager Joe Girardi lo llevase a cabo? Jeter también acababa de pasar la temporada baja en unas negociaciones contractuales que no fueron llevadas a cabo en los mejores términos con la oficina central de los Yankees. Llegó a ver como su propio gerente Brian Cashman lanzarle un par de golpes, comenzando con el reto público a Jeter de que "explorara el mercado" si no le gustaba la oferta de los Yankees. Una fuente anónima en un equipo le dijo a Wallace Matthews de ESPNNewYork que Jeter necesitaba "fumar de la pipa de la realidad" cuando se trataba de sopesar sus demandas contractuales.
En realidad, fue un gran cambio. Cuando finalmente firmó su contrato de tres años y $51 millones, que lo mantendrá atado a los Yankees hasta los 41 años, llegó a su conferencia de prensa, y para variar, se desahogó. Dijo que no le había gustado como fue tratado por su propia organización.
Ahora algunas personas en el béisbol -- tanto dentro del camerino de Jeter como dentro del deporte -- creen que él elevó su juego desde ese momento como una especie de burla al estilo de "Se los dije" a sus críticos. Pero hay otros -- Jeter y Girardi entre ellos -- quienes están en desacuerdo y afirman que el compromise y el empuje de Jeter nunca ha variado, independientemente de lo que se diga.
Cuando se le preguntó a Jeter si él pensaba que todavía podia tener otra temporada como esta a su edad, Jeter repitió, "¿cómo qué?"
Batear .320.
"¿Por qué no?" respondió. "Quiero decir, no es la primera vez, ¿cierto? Así que no es que esté haciendo algo que no haya hecho antes& Trato de mantenerse tan positivo como pueda, sin importar las circunstancias. Por eso es que no leo los periódicos. No me gusta llenarme la cabeza de cosas negativas & Cuando era más joven, recuerdo una temporada en la que bateaba .180 y pico en las primeras semanas. Pero era una mala racha. No era como que pensara, 'Mi carrera se acabó.' Era una mala racha. Uno siempre confía que puede batear, y que uno puede jugar. Pienso que siempre tienes que tener confianza. Al menos, eso es lo que intento."
¿Y qué tal sobre la idea que la crítica y el enojo es lo que impulsa parcialmente su juego ahora?
"Nope, no me dejo atrapar por eso," insiste Jeter. Entonces hace una pausa, como si reviviera en su mente su carrera en el béisbol --sus 17 temporadas en Grandes Ligas y todos los momentos saturados de presión, su forma extraña de impactar en tantas ocasiones en los cinco campeonatos de Serie Mundial que ha ganado con los Yankees, y las cornadas ocasionales que llegó a recibir de El Jefe, el fallecido George Steinbrenner -- y añade, "He jugado en Nueva York por muuuuuucho tiempo."
Tratar de meter a Jeter en discusiones sobre cualquier estadística, pero en especial sobre las complicadas métricas que se usan ahora para medir el valor de un jugador en el béisbol, siempre ha sido imposible de lograr. Y no solo porque las estadísticas, en especial las métricas sobre su alcance defensivo, no son buenas para él.
Jeter genuínamente no cree que se pueda medir un jugador de béisbol con estadísticas. Y a pesar que muchos cuestionan el promedio de bateo actual de Jeter, este les responde con otra pregunta: ¿Acaso no es la mejor medida de un jugador si ayuda a su equipo a ganar? ¿Si juega el juego de la manera correcta?
"Yo solo estoy aquí para tratar de ganar juegos," dijo Jeter, frente a su casillero esta semana antes del partido contra Toronto. Y entonces casi cinco horas más tarde, casi como si remachara el punto, llegó esto: Momentos después que el cerrador Rafael Soriano le cortara la respiración a los fanáticos en el Yankee Stadium al permitir un jonrón de tres carreras con dos outs en la parte alta de la novena entrada a los Azulejos y desperdiciando una victoria segura, Jeter abrió la parte baja de la entrada con un cuadrangular dramático hacia el jardín izquierdo para mantener vivos a los Yankees. Pero eventualmente perdieron en 11 entradas. Y la contienda por el Este de la Liga Americana se cerró nuevamente.
"El Capitán Clutch conectó ese gran bombazo," dijo lamentándose el jardinero de los Yankees Nick Swisher. "Una pena que no ganáramos el juego."
El cuadrangular fue el No. 14 para Jeter en el año, más del doble de los conectados el año pasado, seis.
Dicho todo esto, Jeter ha bateado en los alrededores de los .325 en la temporada y media desde que dejó de utilizar la nueva mecánica de bateo que intentó en mayo del 2011. Utilizó su viaje a la lista de lesionados por una dolencia en la pantorrilla para trabajar en su regreso a su forma original de bateo que le hizo uno de los grandes. Nunca lo dijo de forma pública y directa, pero esencialmente, Jeter colocó todas sus fichas en el medio de la mesa y se dijo a si mismo, ¿Porqué diablos tengo que escuchar a alguien más? ¡Yo soy Derek Jeter!
Y ha estado encendido desde entonces.
Lo que sugiere la resurrección de Jeter es que sus problemas no eran solo con su mecánica de bateo -- también eran por su falta de fe en si mismo. Recuerden, como dijo O'Neill, Jeter siempre ha sido un tipo de bateador de "ver la pelota/conectar la pelota". ("Básicamente eso," dijo asintiendo.) Y eso es un modo reactivo de bateo, predicado en el hecho de que todavía tiene el suficiente talento para halar la pelota.
Pero como quizás diría el propio Jeter, él no sabía que esperar a los 36 o 37 años, porque, bueno, él nunca había tenido 37 años anteriormente, ¿cierto? Así que recibió algunos consejos luego de la temporada 2010. Trató de cambiar. Pero en última instancia volvió a creer que incluso a esa edad, era lo suficientemente bueno como para seguir halando la pelota como siempre lo ha hecho.
En esencia, la resurrección de Jeter sucedió porque Jeter apostó a Jeter.
"No pienso que esté haciendo algo diferente este año [en el plato] a lo que he hecho antes. Solo me tomé un año de vacaciones," dijo. "Trabajé en todo el invierno, en toda la primavera, y en la pasada temporada en algo nuevo. Pero uno llega al punto donde uno tiene que decir, 'No puedo hacerlo'. No puedo batear y pensar 'Mi pie tiene que estar aquí y mis manos tienen que estar aquí.' Era algo demasiado duro -- al menos para mí."
La pregunta de seguimiento natural parecía ser preguntarle sobre si esto ha sido un recordatorio importante en confiar en sí mismo primero.
Pero de nuevo, Jeter luce sorprendido de que uno esté sorprendido.
Y dijo: "Nop".
Jeter saca ahora el guante de su casillero. Está listo para irse al terreno para las prácticas de bateo. Y una vez más, solo por reafirmarse, repite, "He hecho esto por muuuuuuuucho tiempo. Siempre voy a creer".
Por Johnette Howard - ESPN
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