Kyrie Irving no tendrá un buen recuerdo del verano de 2012. Todo lo que le quedará será una cicatriz en su mano derecha, como recuerdo de la operación a la que va a tener que ser sometido como consecuencia de la fractura que se ha autoproducido.
El rookie del año de la pasada temporada se encontraba en Las Vegas participando junto a sus compañeros en el campus de entrenamiento de los Cavaliers. Tras completar la sesión, Irving acudió al gimnasio para continuar trabajando y allí golpeó una de las paredes con la mano abierta produciéndose la consiguiente fractura.
"Ha sido una estupidez", declaró el base antes de partir a Cleveland. "Tengo que ser más responsable con mi cuerpo y mi salud. Ha sido una locura".
Irving se encuentra ya en Ohio para someterse al examen médico de los Cavaliers, que ya han anunciado que el jugador tendrá que pasar por quirófano. Lo que no han querido desvelar los médicos de Cleveland es el periodo de recuperación, aunque todo apunta que oscilará entre las seis y las ocho semanas, por lo que no tendría problemas para llegar al inicio de temporada con normalidad.
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