Los dás más felices en el Toyota Sports Center en los últimos meses no han sido disfrutados por Los Angeles Lakers, sino más bien por los Kings, que entrenan en el mismo complejo en El Segundo.
Ha pasado un tiempo desde que los fans del baloncesto han podido disfrutar o tener un genuino optimismo por lo que se viene. Despedidas tempranas en postemporada, presentación de Mike Brown cuando se esperaba alguien de mayor renombre, los problemas en la negociación por Chris Paul y la eventual partida de Lamar Odom.
No obstante, todo eso cambió con la introducción de Steve Nash el miércoles. El base armador inyectará energía y diversión en una alineación que desesperadamente lo necesita.
El gerente general Mitch Kupchak cumplió, y el vice presidente ejecutivo Jim Buss hasta le hizo una pregunta a Nash durane su conferencia de prensa.
Buss lució conforme con el equipo que ha armado, y aunque conversó con periodistas informalmente, no lo hizo frente a los micrófonos.
Si había un día en el cual podía hablar ante la prensa, era el miércoles. Buss no es la persona más mediática, pero está mejorando lentamente.
Justo o no, Buss suele ser definido por lo que no es. No es alguien que creció jugando al baloncesto y por ende no comandó mucho respeto dentro del circuito interno.Aún más importante Jim Buss no es su padre, quien tuvo un éxito incontable en el deporte, y ahora lentamente le está cediendo el control a su hijo.
Ahora es tiempo de agregar otro hecho a la lista de cosas que Jim Buss no es:
No es el hombre, como dijeron muchos, que va a arruinar esta franquicia.
Antes del comienzo de la pasada temporada, los Lakers tuvieron la valentía de ir por Chris Paul, y el hecho de que se emocionaron apenas por una hora no es culpa de Buss. En la fecha límite de intercambios, la franquicia fue agresiva con Ramón Sessions y también hizo su intento por Michael Beasley.
Ahora los Lakers obtuvieron los servicios de Nash con la excepción de intercambio que consiguieron en el cambio de Odom.
Y encima, parece que no se van a dar por vencidos en la pelea por Dwight Howard.
Mientras tanto, Kobe Bryant frecuentemente habla de la mejoría en comunicación con Buss, quien en su momento admitió su error de no haber estado más en contacto con el jugador franquicia a la hora de buscar un nuevo entrenador.
Buss sabe que tiene que ser más accesible a los medios porque sabe que el resto completa los adjetivos que él no da ante la prensa. No comunicó su plan de acción de la mejor manera ni su deseo de continuar con la tradición ganadora de la franquicia.
Cuando estás al frente de los Lakers, la estética importa. Sin embargo, a pesar de no cotnr la mejor situación financiera, los de dorado y púrpura están haciendo todo lo que está a su alcance para ganar otra vez, y hasta ahora las cosas han salido mucho mejor de lo esperado.
No se si Jim Buss es el mejor evaluador de talento, pero realmente no importa si sabe delegar a las personas indicadas.
A fin de cuentas, lo único que importa es que están tomando decisiones arriesgadas y sería injusto criticar a Buss por lo que no hace y no elogiarlo por lo que hace.
Aunque sacaron un conejo de un sombrero con Nash, los Lakers todavía enfrentan grandes decisiones en los próximos años, que probablemente sean los últimos de la carrera de Bryant.
¿De dónde vendrá la transición?
No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos, es que si Buss se equivoca no será por falta de voluntad y deseo.
En este momento, los Lakers están haciendo todo lo que está a su alcance para ganar. Es hora de dejar de asumir que Jim Buss destruirá la franquicia.
Hasta ahora, hay que sacarse el sombrero.
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