Al final de un largo camino, el basquetbolista francés Tony Parker disputará por fin, a sus 30 años y en Londres, sus primeros Juegos Olímpicos, cumpliendo así el sueño de una vida.
Le hubiera gustado ser el abanderado francés en la ceremonia inaugural del viernes, pero se le adelantó Laura Flessel, la esgrimista, en cuyo haber figuran dos medallas de oro olímpicas, una de plata y una de bronce.
Sí llevará gafas, impuestas por su club, los San Antonio Spurs, para proteger su ojo izquierdo, operado al resultar herido con un trozo de cristal al verse atrapado en una pelea en un bar.
"Tengo que acostumbrarme, que adaptarme, no es fácil", reconoció la estrella de la selección francesa, una de las candidatas a medalla junto a Estados Unidos, España y Argentina, que admitió que las últimas semanas no han sido fáciles.
Sin embargo, a medida que se acerca el primer partido ante Estados Unidos el domingo, este hijo de un jugador de baloncesto estadounidense, nacido en Bélgica, pide a sus compañeros que sean positivos y "que vayan adelante".
Ir adelante, Parker lo sabe hacer. Llegó a la NBA a los 19 años. A los cinco partidos en los Spurs ya era el base titular. Y a los 21 años era el capitán de Francia.
Sin embargo, la consagración olímpica tardó. "Hace tiempo que íbamos tras los Juegos", explica. Once años exactamente, desde que debutó en la selección, pasando por los fracasos en los Europeos de 2003 y 2007 que le cerraron el camino a los Juegos.
Sus lágrimas tras la victoria sobre Rusia en las semifinales del Euro 2011, que significaban su clasificación a los Juegos, borraron las decepciones del pasado y la posibilidad de que el mejor jugador francés de la historia se retirara sin haber jugado unos Juegos.
Como muchos de su generación, el joven Tony quedó maravillado por las filigranas de Magic Johnson y de Michael Jordan, su ídolo, viéndolos por televisión volar al oro en Barcelona-92.
Veinte años más tarde, le toca el turno de entrar en la arena olímpica con el dorsal número 9, el de Jordan en Barcelona.
"Era el objetivo máximo", recuerda, evocando este largo camino iniciado con compañeros como Boris Diaw y Ronny Turiaf, campeones juveniles de Europa en 2000.
"Entonces se hablaba de los Juegos y nos dimos cita en París en 2008", una cita que Francia esperaba organizar pero que fue finalmente para Pekín, recuerda Pierre Vincent, que en 2000 entrenaba a los juniors y hoy a la selección absoluta que compite en Londres.
"Sera una locura", predice Parker. "Me encantaría ir a ver a (Usain) Bolt, (Michael) Phelps", pero "habrá que mantener la concentración porque hay muchas distracciones".
El objetivo: una medalla, como la que consiguió Francia -de plata- en Sídney-2000.
AFP
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