Kevin Durant no puede ocultar la decepción que sufrió en la final de la NBA. Y ahora, se topa con LeBron James, uno de los principales responsables, cada vez que entra a la cancha.
La final terminó en Miami hace apenas unas tres semanas, cuando James celebró al fin un título y sólo hizo una pausa breve en su festejo para dar un abrazo de consolación a Durant, el jugador derrotado.
Durant admite que le causa cierta molestia llegar al gimnasio y encontrarse cada día a James.
"Sí, sí, pero no hay nada que hacer", dijo Durant hoy. "El es ahora mi compañero. Soy un jugador que busca lo mejor para el equipo. No puedo permitir que esto me afecte. Hay algo más importante. Es difícil perder la final y jugar junto al tipo contra quien que perdiste en cinco partidos. Trato de superar esto y sigo siendo un buen compañero".
AP
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