Pages

NBA: El Juego 4 de las Finales de NBA ya está entre nosotros, y el resultado puede cambiar el curso de la serie.




Con 10 minutos por delante en el Juego 4 de las Finales de la NBA 2011, el Miami Heat se acercó al banco con una ventaja de nueve puntos en el partido y otra de 2-1 en la serie con los Dallas Mavericks. En ese momento, a pesar de que estaban fuera de casa ante un equipo veterano y la serie técnicamente estaba muy lejos de terminar, parecía que el Heat estaba a punto de lograrlo y de ganar un campeonato.


Este tiempo muerto, pedido por el entrenador de los Mavs, Rick Carlisle, después de que el Heat completara una seguidilla de 10-1, resultó ser la última cuota de euforia que el Heat sentiría en la temporada. Francamente, este sentimiento no ha abundado para ellos desde entonces, ya que el colapso épico que le siguió ha proyectado una sombra enorme sobre mucho de lo que han logrado esta campaña.


Ahora se encuentran de vuelta en la misma posición, 2-1 arriba de cara al Juego 4 contra el Oklahoma City Thunder, pero esta vez jugarán en casa. ¿Tendrá el Heat una perspectiva diferente sobre la fragilidad de la situación y la magnitud de la oportunidad que les espera? No hay manera de que inicien el Juego 4 sin saber que los últimos 30 equipos que lograron una ventaja de 3-1 en las Finales terminaron ganándolo todo, porque, bueno, ya sabían de esta misma estadística el año pasado. Y no hay manera de que no piensen en lo que sucedió el año pasado hasta el salto inicial del martes.


"Hemos dejado atrás el año pasado", dijo el entrenador del Heat, Erik Spolestra, cuando comenzó la serie, lo que no puede ser cierto pero sí fue correcto en términos de relaciones públicas. "Pasamos por el dolor, pasamos por la evaluación, pasamos por la reafirmación de nuestro compromiso a principios de año".


Y todavía pasan por todo eso.


El Heat desperdició una ventaja de 15 puntos en el último cuarto del Juego 2 ante Dallas el año pasado, pero realmente perdieron las Finales cuando dejaron escapar el Juego 4, ya que habían logrado robar el Juego 3. Se encuentran en la misma situación este año: lograron escapar con una victoria en el Juego 3 durante una noche en la que no lograron conectar el 40 por ciento de sus titos y perdieron nueve balones en el último cuarto. Sin embargo, 2-1 es 2-1, tal como lo fue la campaña pasada. Y es imposible evitar los recuerdos que trae el hecho de encontrarse en la misma posición.


"Por supuesto que se quedó con nosotros, hasta el día de hoy", dijo LeBron James, quien jugó uno de los peores partidos de su carrera en el Juego 4 el año pasado, cuando no logró anotar en el último segmento y terminó con apenas ocho puntos. "Pero somos un equipo completamente diferente al del año pasado. Somos conscientes de lo que hace falta para ganar, hemos utilizado esa motivación y vamos a seguir usándola".


Eso suena razonable. El Heat ha tenido una experiencia de playoffs muy diferente este año y no cabe duda de la diferencia en su determinación. La campaña pasada no se quedó atrás en una serie hasta que Dallas tomó una ventaja de 3-2 luego de que los Mavs continuaran su remontada del Juego 4 con una gran actuación en el Juego 5. El Heat ya ha estado atrás tres veces en estos playoffs, pero siempre ha remontado.


Han cambiado su alineación titular seis veces en los playoffs, han tenido que lidiar con la lesión de Chris Bosh y superar dos juegos de eliminación. La remontada de 10 puntos en la segunda mitad para vencer al Thunder el domingo por la noche fue una hazaña que tal vez no habrían tenido la fortaleza mental para lograr la campaña pasada. Pero este año tuvo cierta sensación de "otra noche en la oficina".


¿Esta colección de cicatrices significa que el Heat será diferente esta vez? Si consiguen una ventaja hacia el final del partido, ¿serán capaces de protegerla ante un conjunto del Thunder que seguramente jugará con desesperación y que ya ha demostrado que también es capaz de remontar una serie esta postemporada? No es fácil de predecir. Sobre todo con lo pareja que ha sido la serie durante los primeros tres partidos. Solamente un punto separa a los equipos después de 154 minutos de competencia.


"No hay sustituto para la experiencia", dijo Dwyane Wade. "Pero la experiencia no te garantiza nada. Simplemente te deja saber que has estado aquí antes. Eso no quiere decir que vayas a tener éxito".


El Heat tal vez no haya llegado a esta serie como el favorito, pero ha jugado lo suficientemente bien como para cambiar esta percepción. Con la ventaja y los dos partidos siguientes en casa, el trofeo Larry O'Brien se asoma una vez más en el horizonte. El año pasado, este momento fue un señuelo a la perdición que hizo la caída aún más fuerte y dio lugar a una avalancha de teorías de porqué cayeron.


El hecho de haber conseguido otra ventaja y de encontrarse nuevamente en la misma posición sólo ha elevado las apuestas. El Juego 4 fue cuando todo salió mal para el Heat el año pasado. Esta vez, podría ser el momento en que todo salga bien. O podría repetir su rol de catalizador para otro verano de arrepentimiento inquebrantable. Así es la vida cuando se vive con el bagaje de un pasado reciente, un pasado con el que el Heat aún permanece en contacto.


"Llegamos al Juego 4 con mucha experiencia en este tipo de situaciones", dijo James. "Estaremos listos. Nos encanta el desafío".

ESPN.com