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Miami Heat se queda al borde del abismo; a una derrota de ser eliminado y de potenciales cambios importantes.



Si a Miami le hubiesen dicho antes del quinto juego, que LeBron James iba a anotar 30 puntos y bajar 13 rebotes, que Dwyane Wade iba a anotar 14 tantos en el último cuarto y que iban a ganar la batalla de rebotes por 10, lo firmaban sin pensarlo.
A fin de cuentas, todas esas cosas sucedieron, pero fueron los Boston Celtics los que salieron victoriosos como visitante y tomaron una ventaja de 3-2 en la serie dejando al Heat al borde del abismo.
Para colmo, Rajon Rondo y Paul Pierce se combinaron para encestar apenas 9 de 34 lanzamientos, pero a diferencia de Miami, Boston no depende de una fórmula para derrotarte.
Rondo es un enorme jugador que aún cuando no está lanzando bien, puede brillar de tantas otras formas, mientras que Pierce es uno de los jugadores más subvaluados de la NBA, y un hombre que no se achica en los momentos más importantes.
Simplemente así se puede explicar la daga que le clavó al Heat con ese triple con menos de un minuto por jugarse. Pierce ha encestado 12 de 19 en los últimos cinco minutos de acción en estos playoffs. Bien ganado el apodo "The Truth", y un verdadero hombre con sangre fría.
Debo admitir que pensé que Boston estaba muerto cuando estaba 0-2, y estoy seguro que no estoy solo. Pero estos Celtics juegan con corazón y saben cerrar partidos.
¿Son veteranos? Sí, pero Kevin Garnett está jugando como si el reloj hubiese retrocedido 20 años.
"Esto es para todos los que dudan de mí porque estoy por cumplir 36 años", sentenció Garnett tras el partido. "La gente dice que ya no puedo jugar en gran nivel, pero creo que lo estoy haciendo bastante bien". Yo diría que "bastante bien" es quedarse muy corto en el elogio.
Piensen que sin Garnett, Miami tiene un diferencial de +33 cada 48 minutos. El Heat no antídoto para KG, que está haciendo lo que quiere en esta serie.
Hoy se despachó con 26 puntos, 11 rebotes y una presencia defensiva constante en la pintura.
"Está jugando tan bien como en su primer año", enfatizó Pierce. "Ahora está saludable y es una máquina de dobles-dobles".
Se suponía que hoy Miami tendría una mejor respuesta para Garnett, considerando que regresaba Chris Bosh. El alero del Heat superó las expectativas con 9 puntos y 7 rebotes en 12 minutos, pero por alguna razón no jugó más; me sorprendió sobre todo su ausencia en el final del encuentro, pero eso es tema de mi siguiente columna. Lo cierto es que Boston jugó con más energía que Miami en todo momento. Todas las pelotas divididas quedaron para los de verde, y un par de esas jugadas sucias terminaron en triples muy importante de Mickael Pietrus.
"Sabemos que Pietrus nunca va a temer lanzar la bola", enfatizó el entrenador de los Celtics, Doc Rivers. "Además nos ayuda mucho en la defensiva".
El partido no fue el más vistoso, pero se jugó con gran intensidad defensiva, y Boston y Miami nos regalaron otro partidazo en una gran serie.
No obstante en las pequeñas cosas, Rivers mostró estar en una clase aparte a Eric Spoelstra.
Nunca critiqué a Spoelstra hasta ahora porque creo que estaba en una situación de perder o perder. Si ganan el título, es lo que deben hacer, y si pierden es un fracaso.
Sin embargo, Miami no muestra ofensiva de mitad de cancha, y sigo sin entender por qué Bosh no jugó más cuando supuestamente era el elemento faltante.
A decir verdad, Boston ha jugado mejor que Miami en los últimos cuatro partidos, y tranquilamente ya pudiesen haber liquidado la serie.
Spoelstra no ha ajustado tuercas, y es uno de los grandes culpables de que Miami esté al borde de la eliminación.
"Nos confundieron con sus trucos mentales", declaró Spoelstra en el entretiempo. "Estaremos bien".
En primer lugar, no puedo creer que el entrenador de Miami haya admitido eso al micrófono, y en segunda instancia, los problemas no se arreglan solos.
Muchos ajustes tendrán que hacer si Miami quiere evitar irse prematuramente de la postemporada.
De lo contrario, no será uno, sino dos los potenciales años sin anillo.
Y si eso ocurre, este plantel construido con casi $300 millones, probablemente sea disuelto.
Hoy jueves, más que nunca, no habrá mañana para Miami.

Por Sebastián Martínez Christensen - ESPNdeportes.com