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Boxeo: Manny Pacquiao no fue el único que perdió ante Timothy Bradley. El boxeo y sus fans recibieron un golpe bajo.



¿Por dónde empezamos? Veamos con esto: la decisión será recordada como una de las peores y más inexactas en toda la historia del boxeo. Fue una desgracia. Una vergüenza. Algo patético. No estamos hablando de una pelea que fue bastante cerrada con varios rounds muy cerrados que podrían haber ido para cualquiera de los dos como para que gente razonable tenga diferentes opiniones. No, estamos hablando de una pelea dominada por Pacquiao. Pero los jueces C.J. Ross y Duane Ford la tenían para Bradley, el campeón welter junior que subió de división para desafiar a Pacquiao. Incluso Jerry Roth, quien la vio para Pacquiao, no se merece la aprobación por haberla visto así de cerrada. Las tarjetas que prevalecieron en el ringside estaban en el rango de 119-109 (11-1) a 116-112 (8-4) con algunos viéndola en 115-113 (7-5). Los anunciadores de HBO la vieron ampliamente para Pacquiao.
La multitude de 14,206 en el MGM Grand, abiertamente en favor de Pacquiao, claramente pensaron que él había ganado, y dejaron fluir sus abucheos luego del anuncio de los puntajes. Francamente, más allá de Ross y Ford, todos los observadores declararon a Pacquiao como claro ganador sin duda alguna. Las estadísticas de golpes de CompuBox no son el evangelio, pero usualmente nos dan una guía razonable para juzgar una pelea en términos de cantidad de golpes (y no en calidad, pero de todos modos Pacquiao fue obviamente el que más duro pegó). Pacquiao domino todas esas estadísticas. Él conectó más golpes que Bradley en 10 de los 12 rounds. Él conectó 253 de 751 golpes (34 por ciento) mientras que Bradley conectó 159 de 839 (19 por ciento). Pacquiao también conectó 82 golpes más (190-108). Si se perdieron el combate y quieren anotar los puntos ustedes mismos, HBO repetirá la pelea el sábado por la noche (10 ET) antes de la cobertura en vivo de la pelea de título mediano entre Julio César Chávez Jr. ante Andy Lee.
Pacquiao, con su vida en un mejor control ahora que se ha reencontrado con su fe católica, lució mucho mejor de lo que lució en noviembre cuando se agenció una controvertida decisión ante su rival Juan Manuel Márquez en la tercera pelea entre ambos (que fue muy cerrada y pudo haber ido para cualquiera).
La zurda de Pacquiao conectó a voluntad ante Bradley, y él lo sacudió muchas veces durante la pelea. Él hizo mucho más daño. Bradley se merece todo el crédito por venir a esta pelea, demostrar su corazón para aguantar todo el combate, especialmente luego de lesionarse ambos pies (una fractura en su pie izquierdo en el segundo asalto y un tobillo derecho doblado en el quinto. Él llegó a la conferencia de prensa posterior al combate en silla de ruedas. Él también salió vistiendo el cinturón de peso welter, que no se mereció sin importar lo buen tipo que es o lo duro que peleó por él.
Pacquiao, de 33 años, héroe nacional en las Filipinas y único campeón de ocho divisiones en la historia del boxeo, hacía la cuarta defensa de su título welter y lucía como si pudiese retenerlo con facilidad. Él tuvo un inicio rápido al dominar la primera mitad de la pelea. Él controló el combate con relativa facilidad. Mientras que Pacquiao se frenó un poco durante la segunda mitad del combate, cuando Bradley podría haber ganado tres rounds como mucho, Pacquiao aún así estaba en control. Los golpes de Bradley no tenían potencia y ni siquiera pudo conectar demasiados.
Por bien que haya lucido Pacquiao, seguramente veremos una revancha con Bradley, de 28 años y oriundo de Palm Springs, el 10 de noviembre aún cuando sería totalmente innecesario si Ross y Ford hubiesen tenido una buena noche. Pacquiao, que ganó así un mínimo de $26 millones, tiene una cláusula de revancha y dice que tiene intenciones de ejercerla. Bradley, quien ganó la mayor cifra de su carrera con un mínimo de $5 millones, estará feliz de cumplir con el contrato y pelear nuevamente ante Pacquiao. Esto implicaría una paga aún más grande.
Si la revancha se hace y Pacquiao domina nuevamente para lograr la decisión, aún así no compensaría el daño que esta pelea le hizo al boxeo. Mucha gente está molesta por lo que pasó , y es difícil culparlos por eso. Uno paga $54.95 (o más para la versión HD) y mira una pelea bastante buena, para luego ver un resultado incomprensible. Es suficiente para que la gente se enoje y no quiera comprar ni apoyar al boxeo en el futro. El deporte se mata a sí mismo con decisiones como ésta. Las decisiones malas siempre llegan, pero a menudo son ignoradas hasta que le sucede a una súper estrella. Es dudoso que haya algún tipo de corrupción involucrado aquí, sino simplemente dos tarjetas horrendas de parte de dos de los jueces. Lo que el boxeo necesita es un criterio más claramente definido sobre cómo ganar un round, en lugar de dejarlo a la buena voluntad de los jueces. En definitiva: Pacquiao ganó pero lo robaron. Los fanáticos perdieron, y a ellos también los robaron.

Por Dan Rafael - ESPN.com