¿Qué tan bueno es Kobe Bryant a la hora de definir los partidos en playoffs?
Los Lakers dejaron escapar la chance. Tenían a su rival contra las cuerdas, a punto de ser noqueado en su propia casa, y le permitieron levantarse para engendrar una recuperación tan eléctrica como emocionante.
El equipo de Mike Brown equivocó la mayoría de sus golpes en el clutch-time. Ejecutaron con el corazón olvidando el cerebro. Intentaron, de nuevo, el básquetbol de héroes cuando el partido pedía algo completamente diferente.
En los últimos dos minutos, los Lakers no hicieron llegar ningún balón a Pau Gasol o Andrew Bynum en la pintura. Se enroscaron en un laberinto inexplicable sin darse cuenta de que la salida del partido estaba en un lugar mucho más sencillo que el experimentado.
Kobe Bryant volvió a parecerse al Kobe de sus primeros años. Casi como El Jugador de Dostoievski, apostó una y otra vez de manera empedernida. Quiso solucionar una historia que no necesitaba de su nombre grabado en oro, porque ya estaba solucionada. En otras palabras, fue redundante con sus propias ideas; ante cada cosa que se frustraba retrucaba con el doble. Un Don Quijote posmoderno luchando contra molinos de viento.
Veamos lo que sucedió con las últimas cinco posesiones, en los 120 segundos finales, para comprender esta historia:
a) Bryant cometió una pérdida, la jugada, a casi 12 metros del aro. b) Blake perdió el balón, la jugada, a casi doce metros del aro c) Bryant falló un tiro de campo, la jugada, a casi cinco metros del aro d) Bryant erró un triple, la jugada, a casi siete metros y medio del aro e) Blake erró un triple, la jugada, algo más de siete metros del aro.
A excepción de la pérdida de Blake, Oklahoma City Thunder capitalizó todos esos puntos y logró un parcial de 9-0 para ganar el partido. De nuevo: si Los Angeles no pone la pelota para que jueguen sus internos, su estatura y diferencial en esa zona de la cancha carece de sentido. Ya explicamos, en la jornada del miércoles, lo que sucede en el clutch-time.
Acercarse al aro es la solución. Oklahoma City lanzó 4-5 (80%) a tres metros del aro cuando quedaban dos minutos de acción. Antes, en los primeros 46 minutos, había hecho 11-21 (52.4%). Todo eso teniendo en cuenta que Bynum y Gasol esperan en la pintura como cancerberos enfurecidos.
Vayamos al final del partido. Una multitud de fanáticos inundaron las cuentas de Twitter tras la derrota asegurando que era una auténtica locura que Steve Blake tome el tiro decisivo del juego, aunque lo haya hecho abierto, en la esquina, donde había sido letal sólo algunas horas antes, en la serie ante Denver Nuggets.
"Blake estaba completamente abierto. No teníamos más tiempos fuera y tenía una mirada libre, una muy buena", dijo World Peace. "Los podía derribar".
Coincido con la apreciación del alero de los Lakers y aprovecho para contar un secreto: hablemos de los números de Kobe de esta temporada en tiros ganadores o para igualar en los últimos 24 segundos de acción del último cuarto u tiempo extra. Los Lakers gozaron de 24 lanzamientos de este tipo en 2011-12 y Bryant tomó 17 de ellos. Anotó sólo 3-17 (17.6%).
Ouch.
Mucho de esto tiene que ver con el desgaste producido por el calendario ajustado de esta temporada y la falta de rotación efectuada por Mike Brown en serie regular. Comparemos con Kevin Durant, un jugador de talento mucho más joven que Kobe: lleva 2-2 en esta postemporada y 7-19 en serie regular (36.8%).
"Los dominamos defensivamente", dijo Bynum al cierre del juego. "Los frenamos, los hicimos jugar con sus grandes y perder el balón. En los últimos dos minutos, regalamos el partido".
Según nos comunica ESPN Stats, los 17 fallos de Bryant en situaciones de este tipo lideran la NBA. Incluyendo playoffs, veamos quién está al frente en la Liga en tiros ganadores o para igualar en los últimos 24 segundos de acción del último cuarto u tiempo extra: Durant (11-27, 40.7%), Chris Paul (10-20, 50%), Bryant (9-26, 34.6%) y Al Jefferson (9-17, 52.9%).
Aquí va el dato más llamativo sobre Kobe: lleva 0-7 en partidos para igualar o ganar en los últimos 10 segundos de playoffs, contando desde 2006-07. Los restantes Lakers, sin embargo, están por encima del 50% en estos lanzamientos desde aquel entonces: su estadística marca 4-7 en TC.
Podemos ir, incluso, un poco más atrás. Vayamos al comienzo de la era de Kobe, allá por 1997. Bryant lleva, en tiros para empatar o ganar en los últimos 24 segundos de playoffs, 7-27 (25.9%). Los restantes Lakers, 9-21 (42.9%). En ese coro que rodea a Kobe, según nos agrega ESPN Stats, Pau Gasol lleva 2-2 y Metta World Peace 1-1, por citar un par de ejemplos.
Estos son todos los jugadores de Lakers en situaciones semejantes, más allá de Kobe, y sus respectivos números: Shaquille O'Neal (1-5), Robert Horry (2-4), Derek Fisher (2-4), Pau Gasol (2-2), Lamar Odom (1-2), Metta World Peace (1-1), Steve Blake (0-1), Ramon Sessions (0-1), Nick Van Exel (0-1).
Sin dudas la energía de Oklahoma City es un factor para el rendimiento de Kobe. Contra Harden, en los primeros 42 minutos, anotó 10 puntos, 4-8 en tiros de campo y 2-4 en tiros a tres metros del aro. Sus lanzamientos, en promedio, fueron ejecutados a cuatro metros de la canasta. En los últimos seis minutos no convirtió, tuvo 0-3 en TC, 0-0 en tiros a tres metros del aro y sus tiros, en promedio, fueron ejecutados a más de seis metros del aro. Cuando lo defendió Durant, no anotó (0-2).
Desde el comienzo de la era de Kobe, en 1996-97, los Lakers sólo pudieron remontar una vez una serie a siete partidos en la que arrancaron 2-0 abajo. Fue ante los San Antonio Spurs en las semifinales de Conferencia Oeste de 2004. Antes perdieron frente a Utah Jazz(1997 y 1998), Spurs (1999 y 2003), Phoenix Suns (2007), Boston Celtics (2008) y Dallas Mavericks (2011).
El dato más doloroso para los Lakers es que el Thunder, desde sus días dorados de Seattle, tiene 9-0 en series en las que se puso 2-0 arriba de entrada.
"No está bien. No creo que nadie esté feliz aquí (en el vestuario)", dijo el coach Mike Brown. "Sentimos que lo dejamos escapar".
El viernes será el turno del tercer partido de la serie, en el Staples Center. Para los Lakers, será cuestión de evitar las falsas percepciones, apostar al equipo y entender dónde está el camino del éxito. Los gigantes, siempre los gigantes.
Los números, en definitiva, no mienten.
Por Bruno Altieri - ESPNdeportes.com
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