Mientras LeBron James y Dwyane Wade hacían música de básquetbol para sellar las semifinales de la Conferencia Este, Chris Bosh estaba desaparecido.
No estaba sentado en el banco con sus compañeros. No estaba en los vestidores frente a la pantalla plana. No estaba en la sala de entrenamiento recibiendo tratamiento para la distensión muscular abdominal que sufrió durante el Juego 1.
Desde los confines de su casa frente al mar en Miami Beach, Bosh estaba rodeado de familiares y amigos en el sofá del salón mientras veía a su equipo jugar.
"Ahora veo al equipo como si estuviera del lado de afuera", dice Bosh. "Te desconectas".
Esta es la realidad actual de Chris Bosh. Limitado por una distensión muscular debilitante, ha quedado reducido a la condición de observador desde el sofá, separado de sus compañeros de equipo y de la vida que solía conocer. Allí sintoniza el gran partido como lo hace cualquier espectador de la NBA.
Y eso es lo que pasa con Bosh. A pesar de ser un gigante de casi 7 pies y un atleta de clase mundial, es tan humano como tú y yo. Y es precisamente por eso que muchos tienen un problema con él.
Chris Bosh es demasiado parecido a nosotros.
La maldición
Como tantas parejas jóvenes en la dulce espera, Bosh y su esposa Adrienne pasaron gran parte de su tiempo libre frente al televisor mientras Adrienne estaba embarazada de su hijo, Jackson. Durante esta última campaña, solían ver un programa llamado "NBA Journey", una serie de documentales producidos por la NBA que cuentan la historia de los equipos titulares y sus jugadores estelares.
Como tantas parejas jóvenes en la dulce espera, Bosh y su esposa Adrienne pasaron gran parte de su tiempo libre frente al televisor mientras Adrienne estaba embarazada de su hijo, Jackson. Durante esta última campaña, solían ver un programa llamado "NBA Journey", una serie de documentales producidos por la NBA que cuentan la historia de los equipos titulares y sus jugadores estelares.
Durante esta clase de sesiones de video, Bosh notó un patrón: Cada campeón tuvo algún momento de adversidad que empujó al equipo al abismo mientras las cosas se veían irreversiblemente sombrías.
Así que antes de que comenzara la serie de playoffs contra los Knicks, Bosh apartó a su esposa y la preparó para la turbulencia inevitable que vendría.
"Mira, estamos en los playoffs y habrá un momento en el que las cosas lucirán mal", Bosh recuerda haberle dicho. "No te preocupes, vamos a salir adelante".
Adrienne asintió con la cabeza y poco después el Heat navegó a través de la serie inaugural contra los Knicks en cinco partidos, que coincidieron con el nacimiento exitoso de su hijo sano.
Las cosas iban bien. Las cosas estaban mejorando.
Y de pronto, todo cambió. Pocos días después de esa charla con su esposa, Bosh salió cojeando de la cancha con una distensión muscular abdominal durante el primer partido de las semifinales de la Conferencia Este. La lesión pondría en peligro su temporada y las esperanzas de campeonato de su equipo.
Se podría decir que Bosh lo veía venir.
"Pero no pensaba que esto iba a suceder", dijo Bosh, revelando una sonrisa de ironía. "Es una de esas cosas en las que se ve mal".
Un mundo optimista para Bosh
Aunque Bosh tal vez haya anticipado un revés en el horizonte, no esperaba lo que vino después: una oleada de elogios de los críticos.
Aunque Bosh tal vez haya anticipado un revés en el horizonte, no esperaba lo que vino después: una oleada de elogios de los críticos.
Durante el primer partido sin el alero All-Star, el dúo dinámico del Heat de James y Wade se atragantó en el Juego 2, mientras que el tercer máximo anotador del Heat anotó apenas cinco puntos, la primera vez en la historia del equipo que esto sucedía. El conjunto luego fue aplastado fuera de casa en el Juego 3, por 19 puntos.
De pronto, sin la presencia de Bosh, el Heat lucía pesado arriba y demasiado vulnerable. Tal vez en un punto crítico. Y entonces llegó el pánico.
Así fue que por primera vez que Bosh pueda recordar, sus críticos más duros comenzaron a cambiar de tono. Bosh volvía a ser fundamental en la búsqueda de campeonato del Heat. Los medios de comunicación nacionales comenzaron a hacer eco de las afirmaciones de LeBron James y Erik Spoelstra de que Bosh era el jugador más insustituible del Heat.
"Es curioso cómo sucede eso", dice Bosh. "Nunca había oído tanto mi nombre desde que estoy afuera. Me resulta gracioso escuchar ahora que soy una gran parte del equipo de todos los hombres que me estaban matando".
El aluvión de elogios ciertamente fue bienvenido, pero aún así desea que hubiera llegado en condiciones diferentes. Al estar separado temporalmente del equipo, no tiene más remedio que vivir vicariamente a través del equipo.
"Es raro y muy, muy difícil", dice Bosh. "Realmente me doy cuenta de lo desconectado que he estado y tengo que estar. Desde que me lesioné, está bien, bueno, ellos están fuera de casa, están en las prácticas, están entrenando. Y yo tengo que rehabilitar. Es un proceso infernal".
Éste es un terreno desconocido para Bosh y la mayoría de las estrellas de la NBA. Rara vez un jugador ha sido criticado con tanta dureza, para luego ser catalogado como fundamental para las esperanzas de campeonato de un equipo.
Una oportunidad de redención
Bosh lo entiende. Comprende las críticas. La etiqueta de "suave", las bromas de dinosaurio, Emo-Bosh, la etiqueta de ser la tercera rueda, todo eso.
Bosh lo entiende. Comprende las críticas. La etiqueta de "suave", las bromas de dinosaurio, Emo-Bosh, la etiqueta de ser la tercera rueda, todo eso.
Y también sostiene que no tiene problema con todo esto.
"Soy un blanco fácil", dijo Bosh. "Yo no soy tan bullicioso y extravagante como otros jugadores. No salto tan alto y no soy tan rápido como Dwyane Wade y LeBron James. No tengo muchas jugadas destacadas, pero puedo jugar este juego".
Todavía puede jugar, pero los días de promediar 24 puntos como lo hizo durante su última temporada en Toronto están en el pasado. Bosh anticipaba que sus numeritos sufrirían un impacto cuando uniera fuerzas con otras dos superestrellas dominantes con el balón. Y también supo que sería el blanco de una lluvia de críticas.
Sin embargo, cuando Wade luchó contra las lesiones durante la mayor parte de la temporada, Bosh convirtió un momento de adversidad en una oportunidad. Nadie quiere ver a un compañero caer lesionado, pero en los ojos de Bosh, las consecuencias de la ausencia de Wade llegaron con un beneficio no buscado: Le presentaron la oportunidad de recordarles a los escépticos que sí, todavía puede jugar. Y vaya si jugó. Cuando Wade estuvo fuera esta campaña, Bosh promedió 23.8 puntos con una efectividad del 57 por ciento y el equipo se fue de 12-1 en estos partidos.
"Si necesitan que anote 30, puedo hacerlo", dijo Bosh. "Si sólo me necesitan para bajar rebotes y defender, puedo hacer eso. Puedo jugar este juego, por si la gente se ha olvidado. Simplemente llevas ese resentimiento y sales ahí y haces lo que estás destinado a hacer en esta tierra".
¿Bosh echaba de menos los días de ser el anotador clave?
"Sí, lo echas de menos", dice Bosh. "Yo sí".
¿Todavía?
"[Lo echaba de menos]", se corrige Bosh. "Era muy divertido estar en esa situación. Era un desafío y me encantan los desafíos".
Llanto de dolor
Las últimas dos temporadas en Miami han sido justamente eso para Bosh, un desafío. Bosh cree que ha crecido más en el último año de lo que ha crecido durante toda su vida "por lejos". No mucha gente sentirá pena por un hombre que recibe un salario por jugar un juego de niños y reside en una mansión de $12.5 millones frente a las aguas turquesas de Biscayne Bay.
Las últimas dos temporadas en Miami han sido justamente eso para Bosh, un desafío. Bosh cree que ha crecido más en el último año de lo que ha crecido durante toda su vida "por lejos". No mucha gente sentirá pena por un hombre que recibe un salario por jugar un juego de niños y reside en una mansión de $12.5 millones frente a las aguas turquesas de Biscayne Bay.
Pero Bosh no deja de ser humano, y a menudo un saco de boxeo para el público nacional. Y esto le afecta.
"La atención de los medios, y sobre todo lo negativo, te hace una persona diferente", dice Bosh.
Los reporteros han comparado la conferencia de prensa de Bosh con un confesionario. Es más intelectual y lee más que el atleta promedio. Su aguda conciencia de sí mismo y su franqueza no son moneda corriente en una industria en la que los atletas están programados para arrojar clichés y endulzar la verdad más provocativa.
Bosh no se esconde mucho. Habla con los medios con una sinceridad poco frecuente y no se avergüenza de sus emociones. A veces esta transparencia lo mete en problemas, como cuando le dijo a un reportero en cancha por televisión nacional que prefería "relajarse" durante un día de descanso en lugar de entrenar.
Se supone que los atletas deben ser superhéroes. Aunque queremos que nuestros jugadores parezcan auténticos y genuinos, el tono de franqueza de Bosh sólo parece justificar su supuesta falta de machismo.
Y luego, Bosh lloró incontrolablemente frente al mundo entero.
En lo que quizás se haya convertido en la imagen más memorable de sus nueve años de carrera, las cámaras capturaron a Bosh llorando mientras caminaba a los tropezones hacia los vestidores del Heat luego de perder en el Juego 6 de las Finales de la NBA. Totalmente consumido por la decepción y el fracaso, Bosh se desplomó en el suelo, víctima de la exasperación. Qué cobarde, gruñó la nación
Bosh, como podrán imaginar, lo ve de otra manera. Para Bosh, esa serie de Finales representaba la culminación del trabajo de toda su vida. Ese juego importaba. Trabajó durante décadas para ese momento, para llegar a la cima del deporte como campeón de la NBA y le fue arrancado en un instante.
"Las personas que se burlaron, yo creo que estuvo muy mal", dice Bosh sobre su crisis de llanto. "Significaba mucho para mí.
"¿Cuáles son tus sueños?", pregunta Bosh. "¿Qué quieres más que nada en este mundo? Ponlo frente a ti, trabaja durísimo para conseguirlo, y luego quítalo de ahí. Nada".
Para demostrarlo, Bosh levanta el brazo izquierdo y sostiene una zanahoria imaginaria en el aire.
A favor de Bosh, al menos sus sueños no le fueron arrebatados por su culpa.
Superó de manera convincente a Kevin Garnett durante las semifinales de la Conferencia Este la primavera pasada, luego anotó más tantos que Dwyane Wade en las finales del Este, y sumó más puntos que LeBron James en las Finales de la NBA. Fue el jugador más consistente del equipo en los playoffs, a pesar del fuerte escepticismo en todo el país sobre su falta de fortaleza o experiencia para competir en los momentos más importantes.
"No tiene nada que ver con ser duro o ser blando", dice Bosh. "Realmente creí que íbamos a ganar. Y en ese momento simplemente pensé en todo, en todas las cosas por las que pasamos, y eres muy vulnerable. Di todo lo que tenía. Todos tus sentimientos, toda tu energía, lo das todo. Y no alcanza. Fue una gran experiencia sólo para terminar lastimado".
No es la primera vez que Bosh ha llorado por un resultado de básquetbol. Durante su tercer año en el Lincoln High School de Dallas se quebró frente a las cámaras locales de televisión en Texas cuando perdió en las semifinales estatales. El mismo escenario que el pasado mes de junio.
"Se suponía que íbamos a ganar ese año", recuerda Bosh. "Me estaba yendo y pensaba, hombre, se acabó. Hay un momento en el que te golpea.
"Justo cuando tenía la cámara en la cara", dice Bosh, mientras se tapaba el rostro con las manos. "Dejas salir todo. Estuve bien después de eso. Y hay una cosa que sé, me volví más fuerte y eso fue lo más importante".
La temporada siguiente, Bosh ganó estatales.
Una contradicción en la percepción
Bosh sostiene que no podría importarle menos su imagen y la percepción pública.
Bosh sostiene que no podría importarle menos su imagen y la percepción pública.
"Siempre he sabido que he sido un muy buen jugador de básquetbol", dice Bosh. "Nunca necesité el consuelo de ningún grupo de afuera para saberlo. No me arrepiento de todo, porque esto es lo que soy. Soy un blanco fácil. Si la gente no me quiere, no me importa. La gente puede decir lo que quiera, pero me ha ayudado a desarrollar mecanismos de defensa. Realmente ya no me importa".
Sus acciones podrían decir lo contrario. Después de ver a los críticos denigrarlo por televisión nacional, Bosh decidió viajar a Bristol, Connecticut, para confrontar a Skip Bayless de ESPN en el propio programa de la personalidad de TV. No es algo que veamos todos los días de un jugador con el currículum de Bosh.
"Estoy contento de haberlo hecho", dice Bosh. "Si quieres decir que soy terrible, eso está bien. Los insultos ya son otra cosa".
Bosh parece estar en conflicto con su personaje público. En un instante insiste que es indiferente a las críticas. , y en el siguiente reconoce que lo han moldeado como persona. La sensación es que Bosh busca la aceptación del público luego de su decisión de jugar en Miami, tal vez en un esfuerzo por dejar las cosas claras acerca de quién es y quién no es.
¿Superamigos con James y Wade? De hecho, Bosh rara vez se asocia con James y Wade fuera de la cancha. Desde el podio al término de los partidos, hasta el club nocturno LIV en Miami Beach, James y Wade son casi inseparables. ¿Bosh? Su viernes por la noche ideal en Miami es salir a comer tarde con su esposa y degustar un menú de un chef de renombre.
"Es diferente", dice Bosh. "Somos compañeros de equipo, eso es genial. Pero la gente piensa que tengo que actuar de cierta manera o ir juntos a todas partes. Nos reunimos, hacemos nuestro trabajo, lo pasamos muy bien cuando estamos juntos, pero puede que yo esté sentado aquí y ellos allá".
Un dolor diferente
La separación de James y Wade no podría ser más obvia por estos días mientras Bosh espera recuperarse de su lesión. El Heat superó a los Pacers con tres partidos brillantes de James y Wade. De pronto, parecía que el Heat no necesitaba a Bosh para ganar, al menos ante los Pacers.
La separación de James y Wade no podría ser más obvia por estos días mientras Bosh espera recuperarse de su lesión. El Heat superó a los Pacers con tres partidos brillantes de James y Wade. De pronto, parecía que el Heat no necesitaba a Bosh para ganar, al menos ante los Pacers.
Por otro lado, mientras el supuesto común es que el Heat debería ser capaz de sobrevivir en las finales de la Conferencia Este sin Bosh, el Heat probablemente necesitará que regrese para enfrentarse a los poderosos San Antonio Spurs o el Oklahoma City Thunder.
Pero, ¿qué si el Heat lo gana todo sin Bosh? ¿Qué si Bosh finalmente gana un anillo, pero como espectador? ¿Esta lesión lo despojará de su sueño por segundo año consecutivo?
Estas preguntas pueden ser prematuras. Después de todo, las finales del Este recién comienzan y faltan semanas para la serie de campeonato. Bosh tiene la esperanza de que si el Heat puede extender la temporada lo suficiente, él podrá regresar a la cancha. El Heat todavía lo tiene listado como fuera por tiempo indefinido, y Erik Spoelstra opera bajo el supuesto de que Bosh no regresará pronto.
"Sólo espero que haya una posibilidad de poder regresar", dijo Bosh. "Sólo pienso en estar ahí afuera otra vez, porque va a suceder".
Bosh sólo quiere salir a la cancha otra vez con sus compañeros y reunirse con su equipo, pero en este momento su cuerpo no lo deja. Competir por el campeonato significaría todo para Bosh. Tal vez ese sea el fin de las burlas constantes. Tal vez entonces las lágrimas de alegría reemplacen las lágrimas de dolor. Tal vez entonces pueda seguir adelante.
Puede que esté cada vez más cerca. Bosh realizó algunos ejercicios relacionadas con el básquetbol el domingo con el entrenador asistente del Heat, Keith Askins, que incluyeron la recepción de pases, giros y lanzamientos; movimientos laterales en la cancha; y tiros libres.
De lo contrario, Bosh pasa su tiempo arriba de una bicicleta estacionaria que no va a ninguna parte, viendo a su equipo marchar sin él y con la esperanza de que puedan jugar el tiempo suficiente como para unirse a ellos.
Por ahora, eso es todo lo que Bosh puede hacer cuando llega la hora del partido.
Observar y esperar.
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