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NBA: La derrota de los Lakers ante el Thunder es la mejor alerta de reestructuración. ¿Qué necesitan para mejorar?



La ciudad del cine acaba de ver caer el telón de la temporada de Los Angeles Lakers. Genuinamente esperaban otro final. Ansiaban un final de película. Pero el mismo fue de novela. Por suerte no de horror como la del año pasado.
Mucho se puede analizar del desenlace de la serie por margen 4-1 ante el Oklahoma City Thunder. Sin dudas hay recuentos para decir que los Lakers muy bien podían haber tenido la serie antes del juego del lunes en ventaja 3-1 o cuando menos empatada a 2-2. Pero ese sería material de ficción pues la trama de la vida real fue otra. Los Lakers perdieron dos de sus cuatro juegos apretadamente botando los triunfos en los últimos minutos y el lunes dejaron de ser contendores al cierre de tres segmentos.
Ahora vendrán los análisis. Primero que Mike Brown no hizo el trabajo como técnico. Se dirá que no ajustó y que no tiene la magia que tenía Phil Jackson. Incluso criticarán que su estrategia ofensiva no es tan efectiva como el fantasma de la ofensiva triangular que ordenaba el ex entrador del equipo.
Segundo se planteará que Pau Gasol no hizo el trabajo. Dirán que el español no fue agresivo y no jugó con carácter. Señalarán que es muy suave en su juego y que no impuso fuerza en la pintura.
Tercero destacarán un factor más genuino en relación a Andrew Bynum. Se dirá muy bien que el centro del equipo no ha sido consistente. En su caso se podrá probar que fue ambivalente.
Y cuarto se señalará con mucha razón que los Lakers no tuvieron un banco productivo. De lo anterior hay algunos factores que se pueden justificar con fundamentos y otros solo son puras opiniones.
En lo que a mi respecta, la eliminación de los Lakers no responde a ninguna de ellas en particular. Si acaso a un poquito de todas ellas, pero con mayor causa a la ambivalencia de Bynum y a la pobre aportación del banco de los angelinos.
Antes de profundizar un poco en eso, hay que darle crédito al Thunder. Fueron el equipo que más físico pudo jugar en todos los cuartos periodos de los juegos que ganó y por eso pudo terminar el trabajo. Durante los primeros 36 minutos de los últimos cuatro juegos (el primer partido fue un viaje de una sola vía) los Lakers eran contendores al campeonato.
Jugaban con energía máxima y total fuerza aun en los juegos que Bynum no aparecía o Gasol tenía medias promedios. La historia en los últimos 12 minutos del juego, sin embargo, era otra cosa. Ahí bajaban las energías y la estámina. Cesaban las penetraciones agresivas y abundaban los intentos a distancia. En cambio el Thunder podía aprovecharse de su juventud y más piernas frescas y atacaba el canasto. Así ganaron en buena lid. Se robaron un juego perdido en los últimos dos minutos del segundo partido de la serie y luego arrebataron el comando del cuarto juego con unos mejores siete minutos finales que su rival. El resultado del lunes, por su parte, fue solo una confirmación de eso. Lakers y Thunder llegaron bastante cercanos en el marcador al cierre de tres periodos, 82-77. Pero en el cuarto final solo uno tuvo la energía para correr hacia la victoria. Los Lakers no pudieron competir.


Obviamente en el desenlace vendrán los análisis. Mike Brown será evaluado. Se dirá que debió exigir más a sus jugadores. Que el equipo tenía que seguir atacando el canasto en el cuarto final y no conformarse con lanzar de afuera. Que necesitaba requerirle a Gasol que fuera una furia en la pintura. Que tenía que hacer todo lo necesario para que Bynum fuera el caballo que puede ser todas las noches.
Pero para que eso fuera así el equipo necesitaba tener la estámina para eso. Y yo creo que tuvieron la estámina máxima que pudieron pero la misma no era suficiente para equiparar la de un más joven Thunder. ¿Como decirlo en pocas palabras? Juventud divino tesoro.
Para mí el derrumbe de los Lakers por segundo año corrido tiene más que ver con un asunto de edad y velocidad. Los Angeles era un equipo de más fuerza bruta y con ello eran un rival difícil para el Thunder. Pero la estámina daba para ser ese duro rival por 36 minutos. Después de eso eran un equipo agotado y bajado a un nivel en el que la juventud y rapidez de Oklahoma City les hacía vulnerables.
Lo único que los podía salvar en esos momentos de vulnerabilidad hubiera sido un banco productivo o un Bynum rabioso y decidido. Para mí más eso que un Gasol agresivo como reclamó Kobe Bryant o como exigen muchos fanáticos haciendo coro al reclamo del Black Mamba. Sin embargo, para mi es importante destacar que Gasol era el hombre que constantemente tenía el rol de salir a hacer cortinas o coordinar los movimientos de balón en el equipo. Si se iba a jugar el otro rol que de momento le comenzaron a exigir, el equipo iba a tener bajas en otras áreas. Eso no se debe olvidar.
Antes de terminar este análisis no puedo dejar de mencionar a Kobe. Eso sería sacrilegio.
Kobe es y seguirá siendo la cara de esta franquicia. Pero este año Kobe no podía cargar al equipo a las victorias. Déjeme explicar eso mejor. Cuando digo que no podía no quiero decir que técnicamente no podía. Sin dudas Kobe produjo en grande y demostró que no está acabado. Bajo ese concepto si puede cargar a cualquier equipo en cualquier momento. Pero para cargar a los Lakers necesitaba que otros jugadores hicieran ciertas cosas y esas no las tuvieron. Bynum se presentaba a jugar a veces como Shaquille O'Neal y otras como Chris Dudley. De manera similar lo hacía el alero Matt Barnes. Y lo mismo se podría decir de los armadores Ramón Sessions y Steve Blake. Del resto de los reservistas no hay mucho que decir.
Por ese detalle me parece injusto analizar la eliminación solo con asuntos relativos al trabajo de Mike Brown, al juego de Pau Gasol o al fantasma de Phil Jackson y la ofensiva triangular. Para mí los Lakers perdieron porque fueron vencidos por un mejor rival que tenía más estámina y cerró mejor los juegos porque por ser más joven tenía un poco más en el tanque que los Lakers.
Por eso dije juventud divino tesoro. Y en ese sentido es hora de rejuvenecer a los Lakers.




Por Noel Piñeiro Planas - ESPNDeportesLosAngeles.com