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NBA: El karma de LeBron James!! Se fue de Cavaliers buscando alegría en Miami, pero una y otra vez ve regresar a su pasado.



LeBron James tiene que estar sintiendo un intenso déjà vu en estos momentos.
Allí estaba el el jueves por la noche, en una serie de los playoffs, intentando llevar en sus espaldas a cuatro compañeros abrumados por un oponente más profundo y balanceado. Allí estaba el, creando tiros inmejorables que sus compañeros fallaban, aguantando una cantidad tremenda de minutos en cancha tanto defensiva como ofensivamente y quedándose sin fuerzas al final por la carga que debió soportar.
Bienvenido a Cleveland del Sur, Sr. MVP. Porque con Chris Bosh lesionado, Dwyane Wade tratando de salir de su propia serie de terror y nada de sustancia para respaldarlos, esto es una vez más una serie de LeBron-contra-5. Él es bueno, pero nadie es así de bueno.
Lo irónico, por supuesto, es que él se fue a Miami para no estar en esta situación. Se suponía que el Heat tendría a las estrellas complementarias como Wade y Bosh para hacer que la responsabilidad no sea tanta, y luego ocuparse de conseguir a actores de reparto como Mike Miller, Udonis Haslem y Joel Anthony para completar el plantel.
Por ahora, nada de eso está funcionando.
Se dice por ahí que el nivel de James no ha estado a la altura de sus estándares normales, pero eso no es preciso Él fue espectacular en el primer juego de la serie, casi igual de bueno hasta el minuto final del segundo y más ordinario en el tercero. Él está promediando 27 puntos, 10 rebotes y tres robos, tomando casi nueve tiros libres por partido&básicamente, él ha sido tan dominante como en la temporada regular, más allá de una sequía de triples (1-de-11) que se ha convertido en una epidemia para el equipo entero. Él se erró dos tiros libres sobre el final del segundo juego y se ha visto exhausto en los minutos finales de los partidos por la carga pesada que hay sobre el en este momento, pero más allá de eso no hay muchas razones para quejarse.
LeBron también habría redoblado su total de asistencias si cualquiera de sus compañeros pudiese embocar un tiro. Aquí hay una estadística impresionante del grupo de estadísticas de ESPN: El Heat ha encestado tres de sus 19 tiros en los cuales han estado desmarcados, incluyendo dos de 12 en el tercer juego de la serie. Eso es como ponchar durante la práctica de bateo.
Así que si no hay castigo alguno por prestarle tanta atención a LeBron, si tarea solo se va a poner más difícil en los partidos por venir. James no intentó ni un solo tiro desde 10 pies o menos en la segunda mitad del tercer juego, lo que marcó la primera vez en todo el año que pasó todo un tiempo sin hacerlo. Sí, denle crédito a la defensa de los Pacers, pero uno también puede pensar que la fatiga se va amontonando.
O quizás sea una molestia en la espalda, que digamos, por tener que ponerse a todo el equipo al hombro. El insólito nivel bajísimo de Wade en el tercer juego de la serie parte de una enfermedad que se va expandiendo y también afecta a superestrellas como Chris Paul y Kobe Bryant- aparentemente es el resultado de una lesión en la parte baja de su pierna que también lo limitó en la parte final de la temporada regular. Sin embargo, la parte rara es que entre esas dos partes el volvió a ser el Dwyane Wade normal y corriente. Él tuvo un 50.6% de efectividad en la barrida caballerosa a los Knicks con el arsenal complementario al que Wade nos tiene acostumbrados 18 robos en cinco juegos, 30 tiros libres, etc.
Hasta en los primeros dos encuentros de esta serie no fue terrible; Wade no fue preciso con su tiro pero compensó por ello con 24 tiros libres en dos partidos; en total tuvo 53 puntos en 57 tiros (combinando intentos normales y de tiros libres), lo que no es espectacular normalmente pero fue bastante sólido considerando las características defensivas de esta serie hasta ahora.
¿Pero en el tercer juego? Ay. Wade encestó dos de sus 13 intentos, atacó el aro apenas una vez, dejó de defender y perdió cinco balones teniendo problemas en particular con esas molestas líneas negras que rodean la cancha. Él también se ha descarrilado por completo mentalmente con una falta barata a Darren Collison en el segundo juego, una discusión con su entrenador en el tercer juego y dejándose distraer por asuntos triviales que no tienen nada que ver (íEstán celebrando demasiado!) en vez de concentrarse en el evento principal.
Así que LeBron está en una situación familiar con Mario Chalmers convirtiéndose de repente en su único compañero digno de confianza y un duro oponente que no está recibiendo el crédito suficiente. Pónganle una camiseta de Mo Williams a Chalmers y esto podría ser tranquilamente una repetición de las semifinales de la Conferencia Este del 2010 contra Boston.
Esto no tenía por qué ser así, por supuesto, excepto por un tema que no ha recibido la atención suficiente: Pat Riley hizo un trabajo excepcional al conseguir que tres superestrellas unan sus fuerzas en Miami, pero hizo uno bastante pobre al asemblar al resto del equipo.
Miami le dio una excepción completa de contrato de nivel medio a Miller y casi lo mismo a Haslem mientras se bañaba en la gloria de haber conseguido al súper trío durante el verano del 2010. Haslem le dio al Heat una serie muy buena contra Chicago en las finales de la Conferencia Este del 2011; Miller ni siquiera ha podido hacer eso. Los otros gastos significativos de Miami fueron dedicados a Chalmers, Shane Battier y Anthony; solamente Chalmers ha rendido de manera acorde.
No puedo quitarme la duda sobre si la cultura "intensa" del Heat también no tiene algo que ver con esto. El Heat ama a jugadores como Anthony, Haslem y Battier que son limitados pero se esfuerzan al máximo todos los días, defienden y se sacrifican por el equipo. No es difícil ver porque. Sin embargo, ellos están gastando dólares del tope salarial en jugadores y roles que otros equipos generalmente ocupan con contratos mínimos. Esto ha sido una fija de los equipos de Riley en Miami, y el ha cometido casi todos sus peores errores en este tipo de jugador el más notable es el contrato de Brian Grant, pero también con innumerables contratos menores como el de ellos tres.
Así que ellos recompensan a Haslem, Battier y Anthony al compás de 10.5 millones de dólares en dinero dedicado al tope salarial, repartido casi por igual por los tres. Fíjate en los agentes libres de los últimos dos años que firmaron contratos por esa cantidad de dinero y podrás ver la diferencia de talento entre lo que Miami compró y lo que ese dinero le podría haber conseguido: Shannon Brown, Mike Dunleavy, Vince Carter, Jason Smith, Jordan Farmar, Luke Ridnour, J.J. Barea, Tony Allen, Corey Brewer y Matt Barnes, al igual que Dorrell Wright y Daequan Cook (¡ellos tuvieron a ambos en el equipo!), todos contratados por una cantidad similar de dinero durante las últimas dos pretemporadas.
¿Crees que cualquiera de esos jugadores pudo haber ayudado a Miami?
Estoy sobre simplificando, por supuesto, ya que hubo bastantes jugadores horribles que también recibieron ese tipo de dinero. Por otro lado, uno puede encontrar mejores tratos conseguidos por un precio más barato. Atlanta otorgó siete contratos mínimos este verano y terminó teniendo una banca ampliamente superior a la de Miami.
El Heat también tuvo mala suerte. Haslem se lesionó el pie el año pasado, Miller terminó siendo la elección equivocada como tirador (la respuesta correcta: Kyle Korver. Fue a Chicago) y algunos jugadores que los podrían haber ayudado rechazaron su oferta.
Más allá de todo eso, el Heat ha tenido cuatro intentos para conseguir un agente libre que provea ayuda de verdad, y poncharon en gran parte al intentarlo. Miami tiene a cuatro jugadores que llenan un rol al final de la rotación pero no hacen ni una pizca más que eso. Ellos están poniendo como titular a los restos que le sobraron a otro equipo (Mike Bibby el año pasado, Ronny Turiaf este año) y luchando por encontrar el complemento necesario para sus estrellas.
La gran diferencia es que ellos no tienen a tres estrellas jugando a un alto nivel; tienen a una. Quizás sobrevivan de todas formas, tarde o temprano esos dobles van a entrar y James tendrá uno o dos partidos monstruosos en él. Pero con Bosh lesionado, Wade castrado y la ayuda que no llega, La Decision se ha tornado rápidamente en La Repetición.

Por John Hollinger - ESPN.com