El estadio de los Angelinos de Los Ángeles se convirtió en una olla de presión, con casi 30 mil aficionados celebrando cada out, cada strike cuando el juego se acercaba a su final y tras los 27 outs de rigor, el serpentinero diestro de los auroleados, Jared Weaver, se agenció su cuarto triunfo de la temporada, lanzando un juego sin hit ni carreras al conducir a la novena de Mike Scioscia a una victoria de 9-0 sobre los Mellizos de Minnesota.
"Empecé a pensar en el 'no-hitter', desde el tercer inning. Es difícil no pensarlo. Y debo dar crédito a la labor defensiva del equipo, ellos hicieron un gran trabajo. Yo solo traté de mantener el mismo ritmo con mis lanzamientos", aseguró el lanzador, al final del juego, en medio de un mar de grabadoras y micrófonos, mientras una botella de champaña esperaba junto a su casillero.
Weaver estuvo intratable en la lomita y si no lanzó juego perfecto, se debió a que dos mellizos le pisaron la primera:Chris Parmelee, en el segundo acto, pues luego de ser ponchado, llegó a la inicial cuando la bola se le escapó al receptor Chris Iannetta.
También extendió un pasaporte, en el séptimo episodio, a Josh Willingham.
Mientras tanto, abanicaba a 9 bateadores, con 121 lanzamientos, 77 de ellos en zona de strike.
Liam Hendriks (0-2) fue el perdedor, ya que solo resistió durante 2 entradas y un tercio. Permitió 9 hits y 6 carreras
"Es algo increíble cuando un lanzador puede tirar un juego sin hit. El ha utilizado muy bien su recta, el cambio, la curva y estuvo en control de sus lanzamientos todo el tiempo", dijo el timonel Mike Scioscia, quien destacó el apoyo de los bateadores para la expléndida labor monticular de su lanzador.
"Si, esta noche tuvimos mucho poder y por ello Weaver pudo lanzar más concentrado y relajado".
por Rigo Cervantez
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