En su cabeza sólo existe un nombre, un retador digno de su estirpe. Ya superó el obstáculo que representó Miguel Cotto. Ahora Floyd Mayweather Jr. lo único que pide es que le pongan en el cuadrilátero a Manny Pacquiao.
La sonrisa socarrona que lo caracteriza por un momento desapareció, el orgullo de Puerto Rico lo castigó. El Pretty Boy soportó los embates de Cotto y aprovechó el último round para estremecer la cabeza de Miguel, quien apenas mantuvo la vertical.
Este sábado por la noche, el estadounidense Floyd Mayweather fue declarado nuevo campeón superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y monarca diamante del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) después de que los jueces le dieran las tres tarjetas a su esquina, pese a que Cotto lo evidenció sobre el enlonado. Si bien cerró en mejores condiciones el combate, fue el puertorriqueño quien brindó la mejor combinación de golpes a lo largo de los 12 episodios.
Fue en el segundo round cuando el boricua encontró con golpes sólidos el rostro de Mayweather. La algarabía del público, que hicieron parecer que toda Nueva York, segunda casa de Cotto, se había trasladado para Las Vegas, se desbordó.
Sobre el enlonado, Mayweather empezó a despertar de su tibio inicio, se apegó a su estilo. Contragolpeó con inteligencia y conectó sólidos ganchos que encontraron la zona blanda de Miguel.
A cada ataque de Money, el ex campeón superwelter de la AMB respondía con la misma intensidad, lo llevaba a las cuerdas y allí estallaba su furia sobre la humanidad de Floyd, quien aventaba sangre por la nariz.
La hemorragia de Mayweather alentó a los fanáticos. Cotto parecía revitalizado con el apoyo y utilizó sus piernas para llevar al estadounidense por todos los rincones del ring sin darle un segundo de respiro.
Cotto retomó su estrategia. Proponer e ir hacia el frente, retar al “invencible” Floyd en un toma y daca, pero la astucia de Money se impuso.
Gran demostración de boxeo de Miguel Cotto en el octavo episodio. Lo acorraló en tres ocasiones en las esquinas para no dejarlo escapar. Lo castigo arriba y abajo, uno tras otro Floyd absorbió los mísiles.
Bajo el grito de “¡sí se puede!” y las piernas golpeando el suelo del Grand Garden Arena, Miguel mostró su temperamento bravío y se desbordó a la ofensiva, pero pagó su osadía. Mayweather encontró su mandíbula repetidas ocasiones.
Los ojos del estadounidense se abrían cuan grandes eran cada vez que el boricua acorta la distancia para atacarlo. Mayweather buscó penetrar la sólida guardia de Cotto y lo consiguió. Pero el rostro del boricua resistió todo, hasta que llegó el último episodio.
Money, como es su costumbre, cerró de gran forma. Bañó a Miguel con una lluvia de jabs, a Cotto le pasó la factura la entrega en los 11 asaltos anteriores, los brazos se le desmayaban, las piernas también, mas aguantó.
Sonó la campana. Un abrazo entre dos gladiadores. Las tarjetas: un doble 117-111 y 118-110. Mayweather venció y ahora exige a Manny Pacquiao.
El Universal
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