Por Richard Justice / MLB.com
Iván Rodríguez hacía tiros que te maravillaban: láseres a la segunda base, disparos relámpagos a la primera. Para muchos de nosotros, ahí comienza su legado. Cuando ibas a verlo jugar con los Rangers, esperabas ver uno de esos tiros-no un jonrón ni un batazo decisivo, sino uno de esos disparos increíbles. Aparte de quizás Ozzie Smith y Brooks Robinson, no sé si ha habido un gran pelotero que haya maravillado a los fans más que su defensa que con su bate. Hay que estar claro: la defensa del boricua venía boletos. Rodríguez se convirtió en una gran estrella en el área de Dallas-Fort Worth. Se trataba no sólo de lo que hacía en el terreno, sino la forma en que lo hacía. Jugaba duro y con pasión, y los fanáticos valoraron eso y lo valoraron a él. El puertorriqueño se convirtió en una de las caras de la franquicia y ayudó a los Rangers a sus primeras tres participaciones en los playoffs, en 1996, 1998 y 1999. El apodado "Pudge" fue líder nueve veces en porcentaje de atrapar a corredores en intento de robo en la Liga Americana, incluyendo ocho ocasiones en que cazó al 50% de lo desafiaron en ese sentido. Pero esos números no cuentan toda la historia. Por una parte, la mayor cantidad de bases robadas se deben a que el pitcher no está prestando suficiente atención. Por otra, algunos equipos simple y llanamente dejaron de desafiar el brazo de Rodríguez. Los equipos contrarios intentaron 110 robos en la primera temporada completa del boricua, que fue 1992. Fueron 115 en su segunda campaña. En sus temporadas 3 y 4, disminuyeron esos números a 77 y 94, respectivamente. El juego de Rodríguez también tenía chispa, en el sentido de que el boricua sabía que hacía algo espectacularmente bien y le encantaba exhibirlo. Se pueden debatir sus números ofensivos. Sin embargo, a la defensa tenía pocos iguales. Pero con todo y eso, probablemente sean sus números al bate lo que lo propulsarán al Salón de la Fama. Tuvo promedio de por vida de .296, con 1,332 empujadas y 572 dobles. Es uno de cinco peloteros en la historia con por lo menos .290, 2,500 hits, 550 dobles, 300 jonrones y 1,300 impulsadas. Los otros son Hank Aaron, Babe Ruth, George Brett y Barry Bonds. Johnny Bench podría ser el único otro catcher en la historia números ofensivos claramente por encima de los de Rodríguez, pero hay otros que caben en el debate. Pero sin importar cómo se compara la ofensiva de Pudge con los otros en la lista de todos los tiempos, Rodríguez fue uno de los grandes peloteros de su era, lo cual es la definición de un inmortal de Cooperstown. Fue convocado al Juego de Estrellas 14 veces, incluyendo 10 años consecutivos. Sus 13 Guantes de Oro son tres más de los que ganó Bench. Está en el primer lugar de todos los tiempos con 2,427 partidos jugados como cátcher y quinto con 304 jonrones como receptor. Bateó .300 o más 10 veces y fue el Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999. Antes de jugar su primer juego de Grandes Ligas en 1991, Rodríguez ya era una leyenda. Tenía apenas 17 años de edad cuando jugó su primer partido como profesional, y poco después de eso los escuchas empezaron a correr la voz. Los Rangers sabían su nombre antes de verlo jugar. A sus 19 años ya Pudge estaba en Grandes Ligas, pero en sus primeras temporadas no se destacó con el madero. Su fuerte era la defensa, con la mascota, el movimiento de los pies y el impacto general que tenía sobre los juegos. Eso lo hacía especial en ese entonces. Hizo su debut en el Juego de Estrellas a sus 20 años, y de ahí en adelante pasó de ser buen pelotero a una superestrella. En términos de credenciales, no hay dudas de que debe estar seguro para el Salón de la Fama. Desafortunadamente, podría no ser el caso. Probablemente pierda algunos votos debido a que jugó en la era de los esteroides, y José Canseco afirma que le inyectó esas sustancias en los años 90. Pero Pudge nunca salió positivo en una prueba antidopaje y tampoco fue implicado en ninguna investigación criminal al respecto. No fue nombrado en el Informe Mitchell y según lo que se ha sabido, no figura entre los 103 ligamayoristas que salieron positivos en pruebas antidopaje en el 2003. El caso de Rodríguez no es muy diferente al de Jeff Bagwell, quien definitivamente tiene argumentos para el Salón de la Fama, pero quien también ha sido ignorado por los votantes porque algunos de ellos lo sospechan de haber consumido esteroides. ¿Qué pasó con la idea de juzgar a los jugadores basándose en los hechos? Bagwell ha negado rotundamente cualquier acusación de dopaje y, al igual que Rodríguez, nunca arrojó positivo en prueba alguna ni fue implicado en ninguna investigación criminal. Como lo dijo una vez Bagwell: "¿Me estás diciendo que cada jugador de mi generación que hizo cosas grandes está bajo sospecha?" Una respuesta podría ser que Bagwell formó parte de un sindicato que objetó fuertemente las pruebas por esteroides y que mantuvo dichas reglamentaciones fuera del béisbol hasta el 2002, cuando los dueños y el Comisionado finalmente insistieron en establecerlas. Por otra parte, es una tontería presumir que todos los peloteros usaron esteroides. Algunos votantes parecen temer votar por un jugador y luego descubrir que sí consumió esteroides. A eso, mi respuesta sería la siguiente: "¿Y qué?" Vamos a juzgar a los peloteros basándonos en lo que sabemos en vez de lo que sospechamos. Si se descubre que un Salón de la Fama usó esteroides, se puede hablar de su elegibilidad en ese momento. ¿Y si Pudge no consumió esteroides? ¿Y si sus 304 jonrones fueron el productor del trabajo duro y mucho talento? Sería sumamente injusto incluirlo con los peloteros que sabemos consumieron sustancias para aumentar el rendimiento. O para complicar aun más el asunto, ¿qué tal si probó los esteroides por un breve tiempo? ¿Y qué tal si dichas sustancias fueron responsables de sólo una pequeña cuota de sus éxitos? No hay una respuesta fácil, pero al fin al cabo sabemos que Pudge fue un gran pelotero y que no se le ha ligado a los esteroides de una manera fehaciente. El lunes, dicho debate no será parte de su ceremonia de retiro en el Rangers Ballpark de Arlington. Ahí es que empezó su legado y esperamos que llegue hasta Cooperstown. Seguir @All_SportNews




