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Sergio Martínez hizo lo que quiso con Julio César Chávez Jr. durante 11 rounds. Pero el 12º será recordado como uno de los mejores en la historia.


Si eres fanático del boxeo siempre te aguantas las malas peleas, soportas los combates desparejos, perseveras ante las malas puntuaciones, y aceptas las inagotables e infantiles disputas entre promotores, peleadores, manejadores y cadenas televisivas tan solo para lograr momentos inolvidables como el que produjo esta pelea.

El 12º asalto será recordado como uno de los más memorables en la historia del boxeo. El drama y la electricidad que envolvieron a la multitud de 19.186 personas en el Thomas & Mack Center fueron enormes. Y esto fue así porque Martínez, campeón linear haciendo su cuarta defensa, había jugueteado con el campeón Chávez, que hacía su cuarta defensa, por 11 asaltos en la mayor pelea del año que no tuviese como protagonistas a Manny Pacquiao o Floyd Mayweather Jr. Y no fueron asaltos cerrados, tampoco. Martínez, con su velocidad, habilidad, experiencia y un plan perfecto lanzando jabs diestros a la cabeza y duras izquierdas al cuerpo antes de quitarse del camino, trabajó brillantemente. Chávez, de 26 años e hijo de la leyenda mexicana Julio César Chávez Jr., se mostró mareado. Apenas si pudo soltar algún golpe, y pareció decepcionado al caminar hacia su rincón asalto tras asalto por haber sido incapaz de hacer mucho más que aguantar golpes duros. Martínez, de 37 años y oriundo de Argentina viviendo en Oxnard, California, se estaba quedando con la pelea ante el oponente ante quien deseaba pelear durante los últimos 18 meses, desde que Chávez se alzara con el título que había sido despojado injustamente de manos de Martínez.

Pero luego llegó el sorprendente 12do asalto (casi seguramente, el round del año) que fue casi tan dramático como cualquier cosa que el boxeo haya visto desde el clásico 10mo round de la primera pelea entre Diego Corrales y José Luis Castillo en 2005. A medida que comenzaba el 12do asalto, el único modo en que Chávez iba a ganar sería si pudiese hacer lo que hizo su padre cuando se topó con Meldrick Taylor en el famoso combate de unificación de títulos welter junior en 1990. En aquella pelea, Chávez padre estaba desesperadamente abajo y necesitaba un nocaut milagroso para ganar a fin de preservar su récord invicto y su campeonato. Nunca dejó de buscar el nocaut, y finalmente en el último asalto derribó a Taylor de manera sorpresiva para que el réferi Richard Steele, en una de las más famosas decisiones de la historia del boxeo, detuvo el combate cuando faltaban dos segundos. Ese fue el tipo de final que el Chávez más joven iba a necesitar ante Martínez, e increíblemente casi lo logra. Mediando el round, Chávez conectó a Martínez, quien sangraba de un corte sobre su ojo izquierdo, con un gancho de izquierda que lo envió tropezando hacia atrás sobre las sogas. Y luego Chávez lo conectó con dos ganchos más, uno de los cuales aterrizó justo en el mentón y lo derribó. En ese momento, el sonido de la multitud, poblada mayormente de mexicanos alentando a Chávez y resignados a recibir una derrota nada menos que durante el fin de semana del Día de la Independencia de México, pasó de ser un sonido normal del público a ser algo así como un motor de avión en apenas dos segundos.

Fue la sombra de la pelea aquella entre Chávez padre y Taylor, aunque Martínez, quien estaba muy lastimado, logró sobrevivir. Faltando casi un minuto, en lugar de correr o amarrar, Martínez se plantó y peleó. Ambos intercambiaron golpes mano a mano sobre el final en una escena memorable. Virtualmente todos en el estadio estaban de pie, incluyendo la prensa. Martínez pudo llegar al campanazo final y tenía ya la decisión en la bolsa, pero Chávez demostró que podía lastimar a Martínez, y con esa andanada final salvó algo de la noche. A pesar de esta aniquilación unilateral (pero entretenida) que Martínez propinó durante 11 asaltos, ese 12do round implica que probablemente veremos una revancha. Tanto los peleadores como los promotores, Bob Arum de Top Rank y Lou DiBella, se mostraron abiertos a esa posibilidad. Asumiendo que se haga, la secuela batirá récords de pay-per-view. Si ustedes se perdieron la pelea, la repetición de este próximo sábado a la noche (9:30 ET/PT) en HBO definitivamente vale la pena verse.

Chávez, quien terminó golpeado en ambos ojos y tuvo una lesión en la nariz, necesitará comenzar con más anticipación y golpear más al cuerpo si es que quiere imponerse en la inevitable revancha. Sin embargo, Martínez va a estar a resguardo durante un tiempo. El argentino terminó en el hospital después de la pelea debido a lo que probablemente es una mano izquierda fracturada (una lesión que sufrió en el cuarto asalto) y un desgarro en su rodilla derecha (sufrido durante su caída). 


Por Dan Rafael - ESPN